Los uruguayos del campo de concentración de Gurs

Si pensamos en uruguayos en un campo de concentración seguramente lo que se nos vendrá a la cabeza son las miles de personas brutalmente torturadas y las desapariciones cometidas en esos particulares campos de concentración típicamente sudamericanos que denominamos centros clandestinos de detención y centros de detención, y que se repartían por toda la geografía uruguaya durante la última dictadura, con una especial presencia en la ciudad de Montevideo.

Sin embargo éstos no fueron los primeros. Otro luchadores antifascistas uruguayos, que en muchos casos fueron los referentes intelectuales y de lucha de los otros que acabamos de mencionar, también acabaron en un campo de concentración del sur de Francia. Nos referimos a Gurs, muy cercano a la frontera española, en la región del Bearne, departamento de los Pirineos Atlánticos, región de Aquitania. El campo de concentración de Gurs también es conocido como el campo de los vascos.

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Pensado inicialmente como campo de refugiados para los españoles huidos Francia, el campo de Gurs se empezó a construir en marzo de 1939. Por su proximidad con el País Vasco, las previsión inicial fue la de albergar a aquellos refugiados y soldados vascos que, tras la caída del frente de Santander y posteriormente del frente de Cataluña, tuvieron que cruzar a Francia. Sin embargo, ante la avalancha de refugiados que entraban por esta frontera, las autoridades francesas tuvieron que ampliar el campo e internaron en él a toda clase de combatientes procedentes de la España republicana. Fue el campo de internamiento más importante de Francia.

El campo estaba estructurado por una calle central que lo dividía, y luego en parcelas o “islotes” rodeadas de una doble línea de alambre de espino. En cada parcela se levantaron 30 barracones del mismo modelo usado por los franceses para sus soldados en la I Guerra Mundial. Construidos con tablas finas y cubiertos de una cera embreada, no estaban previstos para pasar mucho tiempo en ellos ni para aguantar el frío. Estos barracones tenían 25m2 de superficie, no disponían de ventanas, y se dormía directamente sobre el piso en jergones rellenos de paja, hasta 60 personas juntas. Cada barracón contaba con un rudimentario retrete comunicado con una gran tina en la que se almacenaban los excrementos.

En mayo de 1939 había en Gurs 18.985 prisioneros, de los que 6.555 eran vascos, siendo el grupo más numeroso. Por otro lado estaban los aviadores republicanos y aquellos españoles que no encajaban en las categorías anteriores. Por último, el cuarto grupo, era el de los brigadistas internacionales, el segundo más numeroso de todos. Entre los meses de mayo y agosto de 1939 se llegan a contabilizar 6.808 brigadistas -de multitud de nacionalidades- en Gurs. Casi una treintena de ellos eran uruguayos. Los problemas para la repatriación de estos voluntarios extranjeros de la Guerra Civil española dependían de la situación política del país de origen (pensemos por ejemplo en alemanes, austriacos o checos, que no podían volver a sus países de origen) o de si su gobierno los reclamaba o no. En este sentido, el gobierno uruguayo, gobernado desde un año antes por Alfredo Baldomir, destacó por su inoperatividad en la tarea y salvo alguna excepción, la mayor parte de los uruguayos pudieron ser repatriados gracias a las gestiones y la presión que ejercieron en Uruguay los comités de apoyo a la República española.

Realizando el vaciado de la revista España Democrática, órgano de prensa del Centro Republicano Español de Uruguay, hemos podido localizar fotos y dibujos que relatan las condiciones de vida de los uruguayos en este campo de concentración. Fueron publicadas entre agosto y diciembre de 1939. En ellas se reflejan escenas de la vida cotidiana en el campo, como la autoconstrucción de uno de los barracones tras haber pasado un tiempo durmiendo a la intemperie. En otra instantánea se ve posando al grupo de uruguayos. También se publicó un dibujo realizado por alguno de ellos en donde se muestra el barracón donde vivían.

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“En esta nota gráfica aparecen algunos de nuestros compatriotas trabajando en la construcción de la barraca que sirve de albergue. Antes, tuvieron que vivir a la intemperie”.

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“En el campo de Gurs, nuestros compañeros deben atender todos los trabajos, desde la construcción de la barraca hasta el mantenimiento de la higiene”

"Esta es la barraca en la que vivieron los uruguayos en el campo de concentración de Gurs. Pastor [Ontiveros] nos relata lo terrible de esa vida de la cual fueron liberados por la solidaridad del pueblo uruguayo"

“Esta es la barraca en la que vivieron los uruguayos en el campo de concentración de Gurs. Pastor [Ontiveros] nos relata lo terrible de esa vida de la cual fueron liberados por la solidaridad del pueblo uruguayo” (Dibujo realizado por el refugiado argentino Juan Esteve)

Tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el campo  de Gurs fue usado por el gobierno francés para trasladar a ciudadanos alemanes. Tras el armisticio de 1940 entre Alemania y el régimen de Vichy, fue usado para detener a judíos, que de allí fueron trasladados a los campos de exterminio. Tras la liberación de Francia se volvió a usar para prisioneros de guerra alemanes, colaboracionistas franceses y españoles que, pese haber participado en la resistencia francesa, fueron considerados peligrosos por los Aliados debido a su ideología antifranquista. El campo de concentración cerró en 1946. En total 64.000 personas pasaron por aquellos barracones.

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