La influencia de la Guerra Civil española en la política uruguaya

Hace un par de días pudimos escuchar al Pepe -José Mujica, nacido en Montevideo en 1935-, el presidente saliente de Uruguay, en un discurso de despedida en la Plaza de Independencia. Mediante un literario repaso de su biografía no dudó en aludir a la enorme influencia que tuvo la Guerra Civil española y la victoria de Franco en su carrera personal: “Justo desembocaba en la adolescencia cuando se acallaban los cañones de la Segunda Guerra Mundial […] Y en el medio de esa lucha por la vida, reminiscencias que llegaban a nuestra adolescencia: `¿Por quién doblan las campanas?´. Porque estaba presente en nuestras calles el dolor de la España irredenta y emigrada”.

Mauricio Rosencof, “el Ruso”, fundador de la Unión de Jóvenes Comunistas, ex-dirigente de la guerrilla tupamara, al igual que Pepe Mujica, y desde 2005 director de cultura de la Intendencia de Montevideo, también recuerda en sus memorias (Campodónico, 2000) la enorme influencia que tuvo la Guerra Civil española en su trayectoria política a través de la militancia de sus padres: “Isaac, llevado por sus ideas, participaba de las reuniones que se realizaban en apoyo a la República Española, mientras Rosa, con otras mujeres, tejía calcetines para enviar a las brigadas internacionales. A Mauricio lo mandaban a la calle con algún otro niño a buscar cajas de cigarrillos vacías para sacarles el papel plomo que, supuestamente, habría de ser utilizado por las brigadas en la fabricación de balas. Fue debido a esos encuentros realizados en un local del barrio de Palermo, que Isaac se hizo amigo de algunos comunistas notorios, lo que da pie para afirmar que es muy probable que ese comité de apoyo a la República Española funcionara en la Seccional Sur del Partido Comunista”.

Pero nos confundiríamos si pensáramos que los cientos de comités de apoyo a la República española en su guerra contra el fascismo, que se repartían por todos los barrios de Montevideo y por decenas de localidades del interior, estaban apoyados exclusivamente por militantes de izquierda. Es cierto que, como nos cuenta Dari Mendiondo, histórico dirigente del Partido Comunista del Uruguay, la Guerra Civil española y la II República Española “estaban en la genética de todos los que éramos de izquierda”. Este militante comunista recuerda perfectamente las conversaciones que tenían los jóvenes comunistas de los años 60, entre los se encontraba, con alguno de los uruguayos que habían ido a luchar a España, caso del carismático José Lazarraga, quien había llegado a ser diputado por el PCU en 1921 y que era recordado por ir al parlamento en “mameluco” (mono de trabajo) para denunciar al poder burgués.

Pero también que: “En el contexto de la dictadura de Gabriel Terra [1933-1938] y de la afinidad con la cultura de la II República -Federico García Lorca, Margarita Xirgu, Antonio Machado, etc. varios de los cuales habían pasado por Uruguay-, las fuerzas progresistas tanto del Partido Nacional como del Partido Colorado eran republicanas. Hubo incluso una concertación de Comunistas, Socialistas, Anarquistas y Batllistas, con el más destacado que fue Hierro Gambardella, Alba Roballo, luego fundadora del Frente Amplio, y Wilson Ferreira Aldunate, que también estuvo en las batallas por la defensa de España”.

De hecho, como apunta el historiador Rodolfo Porrini, el 3 de agosto de 1936 se constituyó el Comité Nacional pro Defensa de la República Democrática Española, que tuvo la misión de concertar “toda la campaña de ayuda moral y material a la República leal”, al que inicialmente adhirieron 62 organizaciones, entre las que destacan el Partido Colorado Batllista, la Agrupación Nacionalista Demócrata Social, los partidos Socialista y Comunista, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), los sindicatos ligados a la Confederación General del Trabajo del Uruguay (CGTU) y el Comité Central de Españoles. Los integrantes de este comité nacional eran los diferentes comités de barrio y de muchas poblaciones del interior, que en la mayoría de los casos estaban subdivididos en el comité de apoyo, en la Comisión de Damas, en muchos casos la facción más activa, y en los niños y jóvenes de los Jóvenes Amigos de España Leal. En el Comité Nacional también se integraban otros grupos y comités de apoyo de trabajadores y de origen étnico: Alemanes Anti-nazis, Judíos pro España Republicana, húngaros, etc. Por otro lado estaba el Comité Central de Españoles, al margen del Comité Nacional, que organizaba a los emigrantes prorrepublicanos de las diferentes casas regionales. No siempre las relaciones entre el Comité Central de Españoles y el Comité Nacional fueron buenas. Desde el ambiente sindical se formaron el “Comité Central Sindical de Ayuda a España Democrática” (orientado por comunistas), el “Comité Sindical pro Ayuda al Proletariado Español” de la USU, mientras que la FORU creó el suyo. Estos y otros comités pro republicanos enviaban ropa, dinero, calzado, hacían propaganda o actividades como la Exposición de Carteles (afiches) españoles realizada en el Ateneo de Montevideo en diciembre 1937.

De los nombres aportados por Mendiondo podemos especificar que el colorado Luis Hierro Gambardela llegó a ser diputado y presidente de la cámara de representantes en la década de los 50 y 60, así como embajador de Uruguay en España tras la dictadura. Alba Roballo, como se ha dicho, fue una de las fundadoras del Frente Amplio a comienzo de los años 70, pero hasta entonces también militó en el colorado Partido Batllista. De hecho había comenzado su carrera política junto al también Batllista Julio César Grauert, mártir de la causa democrática antiterrista tras su asesinato en 1933. Recordemos que este político Batllista fue el que le dio nombre al primer grupo de brigadistas uruguayos en suelo español: “La centuria Grauert”, según nos indica el periodista Alberto Etchepare, testigo de los hechos. Podríamos añadir aquí que otro batllista y luego también fundador del Frente Amplio en 1971, y de hecho su líder, como fue el militar Líber Seregni, también había sufrido los primeros arrestos en su carrera militar en 1937 por acudir a actos en favor de la República Española. De todos es conocida la carrera democrática y de denuncia continua de la dictadura de Wilson Ferreira Aldunate, por la que se tuvo que exiliar entre los años 1976 y 1984. Este destacado dirigente del Partido Nacional seguramente comenzara a militar en 1937 a favor de la causa de la República Española, desde su liderazgo de la Juventud Nacionalista Independiente, por la influencia de Carlos Quijano, el histórico líder del partido nacional y fundador del semanario Marcha.

De los miles de actos que se celebraron por los cientos de comités de apoyo durante los 3 años que duró la Guerra Civil española son elocuentes en este sentido, por ejemplo, los actos de la semana del 14 de noviembre de 1938, en homenaje a Madrid por el 2º aniversario de la resistencia al avance franquista de aquel noviembre de 1936, cuando por primera vez se le pararon los pies al fascismo en las puertas de la capital de España.

Tal y como podemos leer en el periódico España Democrática fueron 19 actos en el interior, en ciudades como Pando, Pan de Azúcar, Cardal la paz, Las Piedras, Canelones, Santa Lucía, Rosario, Juan Lacaze, Riachuelo, Colonia, Arroyo Llano, Mercedes, Trinidad, Rocha o Isla Mala, en los que participaron figuras políticas y sindicales como: Rodney Arsimendi, el que luego fuera secretario general del Partido Comunista del Uruguay (PCU) entre 1955 y 1987; José (Pepe) D´Elía, líder sindical uruguayo que consiguió la unificación sindical en los años 60 en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), que presidiría; Carlos T. Gamba, poeta y escritor; Justino Zavala Muniz, dramaturgo y político que luchó contra Terra; Héctor Grauert, hermano del mencionado Julio César Grauert y también político colorado, de la agrupación batllista Avanzar, que llegó a ser senador en los años 70 y que se mantuvo en política hasta después de la última dictadura; el Dr. Vital Irazoqui, del Partido Nacional, de la generación mayor a la del joven Wilson Ferreira; Cesar Reyes Daglio, sindicalista y miembro del PCU, así como periodista que estuvo en la redacción de los diarios Verdad, Justicia y fundó El Popular, dirigiendo sus páginas sindicales; Arturo Ardao, historiador y filósofo, miembro de la revista Marcha junto a Carlos Quijano; Fermín Sarmiento, diputado comunista en los 50; Dr. José P. Cardoso, político socialista fundador del Frente Amplio y que en sus años de estudiante, en 1929, había fundado la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) junto a Julio Cesar Grauert; Carlos Quijano, importante político del Partido Nacional y, como se ha dicho, fundador del influyente diario Marcha; Juan Fráncisco Guichón, político batllista que iba en la caravana donde la policía del dictador Terra disparó contra Julio César Grauert; el profesor Ibáñez, poeta y docente; o el mencionado Carlos Quijano. Por las páginas de España Democrática aparecen otros muchos políticos, sindicalistas y académicos realizando actos en favor de la República Española y contra la amenaza del fascismo. Podemos destacar al Dr. Emilio Frugoni, fundador del Partido Socialista en 1910 y su primer diputado.

Los debates sobre la Guerra Civil española también llegaron al parlamento uruguayo, especialmente por el incomprensible mantenimiento de relaciones diplomáticas de Uruguay con el gobierno de Burgos (franquista) durante el nuevo gobierno de Alfredo Baldomir, cuñado y sucesor del dictador Gabriel Terra. Así en septiembre de 1938 los diputados Liber Troitiño (socialista) y Eugenio Gómez (comunista) pidieron la comparecencia en el parlamento del Ministro de Relaciones Exteriores, el Dr. Guani, para preguntarle por qué el ejecutivo desoía al pueblo uruguayo en su petición masiva de que se abran de nuevo relaciones con la España republicana. Aludieron a los prejuicios de clase y a los intereses económicos como las razones ocultas del gobierno. Además, pusieron sobre la mesa las más de 150.000 firmas recogidas, que demostraban con creces el inmenso apoyo del pueblo uruguayo a la causa republicana.

Sin duda el gran número de emigrantes españoles en Uruguay, organizados por casas regionales, las vivas relaciones transatlánticas de diversos movimientos políticos de izquierda, la activa militancia de izquierda y democrática en Uruguay y haber padecido una dictadura filofascista como la de Gabriel Terra, deben de estar entre las causas por las que fue tan masivo y tan potente el apoyo del pueblo y de la mayor parte de la clase política uruguaya a la causa republicana española. Uruguay había vivido en sus propias carnes una dictadura de ese estilo y eran plenamente conscientes de que tras Etiopía, España, Checoslovaquia y Austria, el fascismo podía volver a actuar en cualquier parte del mundo, incluida Sudamérica, ya que en Chile y Brasil se estaban viviendo signos preocupantes.

Sólo en este contexto podemos entender que en diciembre de 1938 se creara un Instituto de Investigación y Lucha Contra el Fascismo, el Racismo y el Anti-Semitismo, en el que aparte de estar representadas las organizaciones de ayuda al pueblo español, también estaba el Partido Batllista, el Partido Nacional Radical, el Partido Socialista, el Partido Comunista, la Universidad Popular, el Comité de Organizaciones Alemanas No Nazis, sindicatos múltiples y otras variadas instituciones. La presidencia y vicepresidencia de este instituto la llevaron batllistas y nacionales radicales.

Convención del Partido Batllista el 11 de noviembre de 1938.

Convención del Partido Batllista el 11 de noviembre de 1938.

Pocos días antes, el 11 de noviembre de 1938, el Partido Batllista, en su convención nacional, y a proposición de Fermín Sarmiento, decidió realizar un acto de homenaje a España en el 2º aniversario de la defensa de Madrid. Marcaron para el acto el día 11 de diciembre, en el teatro Mitre, y aprovecharon para redactar y mandar unos telegramas al gobierno español y al General Miaja, uno de los héroes de la defensa de Madrid. Los telegramas están firmados por César Batlle Pacheco, hijo de José Batlle y Ordoñez, y presidente del partido en ese momento:

“Gobierno Español – Barcelona. – Convención Partido Batllista del Uruguay por aclamación dirige gobierno legítimo de España heroica, sentido y fraterno mensaje solidaridad, reafirmando su fe en los principios democráticos y causa noble pueblo defiende dignamente su libertad. – César Batlle Pacheco, presidente”.

“General Miaja. – Madrid. –  Convención Partido Batllista del Uruguay, saluda en este día simbólico en la heroica defensa de Madrid y de la España democrática, a glorioso jefe que supo afrontar valientemente deber de la hora y ruégale sea intérprete de este mensaje solidario ante gallardo pueblo español denodado defensor de la Libertad, del Derecho y de la Democracia. – César Batlle Pacheco, presidente”.

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