El apoyo mutuo anarquista. La Sección Uruguaya de S.I.A.

Mi primer acto político fue integrar una organización libertaria,
Solidaridad Internacional Antifascista,
para preparar paquetes para la España republicana

Edgar Morin
Pour une politique de civilisation (2002)

Fueron varias las organizaciones libertarias uruguayas que durante la guerra en España, se solidarizaron y activaron mecanismos de ayuda internacional. Algunos ejemplos de ello son el Comité Sindical Pro Ayuda al Proletariado Español, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), la Unión Sindical Uruguaya (USU) o el Comité Libertario de Ayuda a las Milicias Españolas. Pero tal vez, la que más notoriedad tuvo fue la Sección Uruguaya de Solidaridad Internacional Antifascista (S.I.A.). S.I.A. fue una organización nacida en España el 27 de mayo de 1937 por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y organizaciones libertarias como la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL). Su nacimiento se considera un acto de respuesta y contrapeso a Socorro Rojo Internacional, creada por la Internacional Comunista en 1922 y dirigida por Clara Zetkin, Elena Stásova y Tina Modotti. Tras los “hechos de mayo” -Cataluña, mayo de 1937-, en los que militantes comunistas y anarquistas se enfrentaron en plena Guerra Civil, la creación de una red de apoyo y ayuda en las filas anarquistas pasó a valorarse como determinante para cumplir con sus objetivos revolucionarios en España.

Concebido inicialmente como un organismo de ayuda humanitaria, la S.I.A. fue también un espacio de difusión de ideas anarquistas a nivel mundial y un frente de combate político contra la Internacional Comunista. A demás, pretendió mejorar la red de distribución de armas, equipos médicos y alimentos ante la poca fuerza y operancia que demuestra la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en el conflicto español. Si bien la S.I.A. tuvo presencia en países como Francia, Bélgica, Portugal, Reino Unido, Suecia, Holanda, Polonia, Marruecos, Palestina, Cuba, Canadá, Estados Unidos, Argentina, México, Chile, China, Japón, Australia o Honolulu, el centro mundial de su atención residiría en España. Ahí, se crearon brigadas compuestas por voluntarios, enfermeras y médicos que ofrecieron atención médica y transporte a los combatientes en el frente y en la retaguardia, se crearon 4 hospitales para heridos de guerra mancomunados con la CNT, equipos médicos y de investigación para ayudar a las víctimas civiles de los bombardeos, se gestionaron lugares públicos para los combatientes y las víctimas (casas donde pernoctar, restaurantes populares o de milicianos…), y se distribuyeron alimentos y ropa entre los mismos (Cionini, 2011). Una de las más descatadas voluntarias del S.I.A. fue la profesora de historia y anarquista, Renée Lamberet (1901-1980). Bajo su impulso, se abrieron 3 escuelas infantiles en Barcelona, dos hogares infantiles en Madrid, un jardín de infancia en Badalona y diversas colonias en el Masnou, Rabós, Cervera, Beguda Alta, Esparreguera y Sabadell.

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Así es como, al calor del nacimiento de otras SIAs, en mayo de 1938 se anunció la creación de la Sección Uruguay:

“Alentados por la eficacísima labor desplegada por la Sección Española, de la gran obra de ayuda y socorro impartida en los frentes y retaguardia, abastecimientos, protección de los refugiados, atención a los heridos, guarderías de niños y maternidades, escuelas; acicateados por los trabajos de la Sección Francesa destinados al amparo de de los proscriptos del fascismo, de las víctimas de su acción criminal; con el ejemplo del entusiasmo que Víctor Margueritte, Maurice Rostand, Marceau Pivert, Jouhaux y Sebatián Faure han puesto para levantar S.I.A. al plano nacional e internacional de una verdadera acción de ayuda antifascista y por el [palabra ilegible] con que se creó en E.E.U.U., los antifascistas del Uruguay también sentimos imperiosa necesidad de crear un organismo poderoso, de bases sólidas e inconmovibles, que realice aquí la labor que corresponda y atienda las visicitudes de los luchadores dispersos por el mundo y en nuestro país, y para que éstos puedan exigir solidaridad”

El primer comité organizador estuvo compuesto por el doctor L. I. Garibaldi; el también doctor Carlos María Fosalba (militante anarquista impulsor del CASMU); el abogado libertario Hugo Fabbri Gilardoni; el pedagogo Antonio Grompone (fundador en 1949 del Instituto de Profesores Artigas, IPA); Héctor González Areosa, miembro -a partir de 1929- de la Liga Antiimperalista junto a Emilio Frugoni, Carlos Quijano y Julio César Grauert, y último director de Ariel (1919-1931), órgano de prensa del Centro de Estudiantes Ariel, fundado en 1919; Vicente Basso Maglio; Dr. Armando Malet; Jose María Ferreiro, por entonces redactor responsable de Esfuerzo; A. Montiel Ballesteros, Juan M. Magallanes, José B. Gomensoro, el anarquista gallego Tato Lorenzo, Carlos A. Pfeiff, Roberto Cotelo, Carlos A. Pfeiff, Luís P. Romero y el profesor libertario Volney Caprio -hermano del también profesor Remember Caprio-, director a partir de 1937 del liceo popular de Las Piedras, hoy Liceo N° 1 “Manuel Rosé”. Semanas después se añadiría Luce Fabbri.

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Un mes después, 15 de junio de 1938, se constituyó en Consejo General de la Sección Uruguaya de S.I.A. A los anteriormente mencionados se les añadió el abogado y fundador del diario Marcha, Carlos Quijano; el doctor en derecho Agustín Ruano Fournier, notorio militante en pro de la Extensión Universitaria; la poeta y pedagoga Luisa Luisi; la doctora y feminista Paulina Luisi; el doctor Silio Yannicelli Praderi, miembro del SMU y Ministro de Sanidad en 1967; el periodista Wellington Andreoletti fundador del diario El Nacional (1930) y el semanario Acción (1932), ambos de corte anitiimperialista; Omar Goyenola, que llegaría a ser diputado por San José; Arturo Figueredo, que años después sería magistrado de la Suprema Corte de Justicia; el colorado Oscar Falchetti, periodista y futuro embajador uruguayo en Honduras; el reconocido artista plástico Leandro Castellanos Balparda; el profesor de liceo Salvador Fernández Correa; la docente y anarquista, Inés “la negra” Güida; el director teatral Atahualpa del Cioppo; A. Pagés, Dora Wainstein, M. A. Brando, Octavio L. Acquarone, Lisandro Freire, Manuel Núñez, y el profesor, político y brigadista internacional uruguayo Hugo Fernández Artucio.

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Tras la constitución de este Consejo, se acordaron y se redactaron los propósitos que guiarán a la S.I.A en Uruguay:

  1. Luchar en contra del fascismo y de todas las fuerzas que esclavizan a la humanidad.
  2. Defender a los individuos de entidades antifascistas, de acuerdo a las posibilidades existentes en todos los terrenos que pueda abarcar la solidaridad.
  3. Apoyar a los luchadores antifascistas o a las víctimas del fascismo proporcionándoles toda clase de ayuda: económica, sanitaria, instructiva y de defensa ante las autoridades policiales y judiciales.
  4. Practicar el apoyo mutuo entre las organizaciones y entidades, tanto en los casos de guerra contra el fascismo como en los demás de defensa contra los enemigos de la libertad.
  5. Sostener relaciones con todas aquellas personas y entidades afines de todo el mundo por mediación de la S.I.A, para establecer la común inteligencia en todo cuanto conduzca al logro de los fines de esta organización.

En septiembre de 1938, salió el primer número del Órgano de Orientación e Información de la Sección Uruguaya de “Solidaridad Internacional Antifascista”. El local estaba situado en la calle San José 1013, en Montevideo, y el responsable de la redacción fue José B. Gomensoro. Hoy por hoy, desconocemos cuántos números fueron publicados y hasta qué fecha.

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La coincidencia del cierre de la revista Esfuerzo (principal fuente de información del movimiento anarquista en esos años) con la puesta en marcha del S.I.A. uruguayo (ambos en mayo de 1938), dejó un vacío de información respecto a las actividades de este último.  Tal vez sea en esta investigación donde encontremos datos, personajes y hechos que nos ayuden a entender el papel que el movimiento anarquista uruguayo tuvo a finales de los 30, cuando la República y la revolución en España terminaron siendo derrotadas.

Referencias bibliográficas

Cionini, V. (2011) “Solidarité Internationale Antifasciste, ou l’humanitaire au service des idées anarchistes”, en Diacronie. Studi di Storia Contemporanea, vol. 7. Italia.
En línea [http://www.studistorici.com/wp-content/uploads/2011/07/13_CIONINI1.pdf]

Esfuerzo. Números: 8 (diciembre 1936), 13 (noviembre 1937), 14 (mayo 1938)

Órgano de Orientación e Información de la Sección Uruguaya de “Solidaridad Internacional Antifascista”. Número 1, septiembre 1938. Montevideo.

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