Entrevista radiofónica al Capitán Ernesto Bauer, brigadista internacional uruguayo

Aún no sabemos mucho más de este brigadista internacional uruguayo. Sí sabemos por esta entrevista radiofónica realizada el 26 de noviembre de 1938 en el programa “La Voz de España Democrática” y luego transcrita en el diario “España Democrática” el 5 de diciembre 1938, que tuvo que volverse de España porque se vio afectado por el decreto de desmovilización de las Brigadas Internacionales, decidido por el presidente del gobierno de la república española, Juan Negrín, en Ginebra ante la Sociedad de Naciones, el 21 de septiembre de 1938 y hecho efectivo un mes después, cuando las Brigadas Internacionales desfilaron en Barcelona el 28 de octubre de 1938, en su despedida oficial. Transcribimos aquí de forma íntegra la entrevista:

“PALABRAS DEL CAPITÁN ERNESTO BAUER

LA TRAGEDIA PASARÁ A LA HISTORIA COMO UN MONUMENTO DE HONOR A LA NACIÓN ESPAÑOLA Y COMO ESTIGMA Y SEPULCRO DEL FASCISMO

Texto íntegro del reportaje radiotelefónico que frente al micrófono de CX 10 Ariel de Montevideo, la Radio Prensa del Uruguay efectuó en la audición “La Voz de España Democrática” uno de los secretarios del Comité Central de Españoles al capitán Ernesto Bauer, el día 26 del corriente.

El capitán Bauer regresa de España, luego de haber tomado parte en numerosas acciones desde el principio de la guerra.

Enrolado en las Brigadas Internacionales, peleó en los campos de la Madre Patria, en defensa de sus ideales que son los que defiende el pueblo español.

El decreto de desmovilización de las Brigadas lo obliga a regresar, contra sus deseos.

              –¿Cuánto tiempo residió Vd. en España y en qué puntos estuvo prestando servicio?

              – Estuvo cooperando por espacio de quince meses en el estado mayor de una unidad móvil que siempre entró en acción donde y cuando había acciones de importancia. Conozco los sectores del frente de Almería, Jaén, Pozoblanco, Madrid, Teruel y todo el frente del Este.

                – ¿Por qué fue usted a España?

                – Porque tenía la convicción de que podría luchar en España para lo que amo y en contra de lo que odio.

                – ¿Qué concepto le merece a usted el soldado español en el orden militar y político?

              – Hablando entre extranjeros sobre el soldado español, siempre uno se encuentra con la opinión que el español no tiene disciplina. Esta opinión es completamente equivocada. Admitimos que cierta “capa superior” de españoles se destacó por todo el mundo por falta de disciplina. Pero al fin y al cabo, este pequeño y corrupto núcleo no representa el carácter del pueblo español. Desde que el soldado español se dio cuenta de que una disciplina militar razonable es la condición indispensable para terminar una lucha con éxito, se convirtió en un soldado y luchador modelo. Comparar al soldado español con los mercenarios italianos están luchando en España, sería un insulto. Su calidad no sólo supera a la de los mercenarios romanos, sino a todos los demás, respecto a valor y espíritu de sacrificio. La causa habrá que buscarla en parte en el hecho que el luchador del espíritu popular sabe por qué lucha; sabe muy bien lo que está en juego; sabe que el derecho está luchando contra la injusticia; sabe que un pueblo sediento de libertad está peleando contra traidores e invasores extranjeros; sabe que una nación está luchando por su existencia. Esta conciencia inalterable convierte el soldado español en el mejor luchador.

                – ¿Qué concepto tiene usted del ejército popular?

               – Al principio se combatió la rebelión casi exclusivamente por columnas sin disciplina pero llenas de entusiasmo, columnas miserablemente equipadas y armadas. Tanques y aviones, por supuesto no los había. Un mando central no se conocía. Había sectores en el frente donde se contaba con un fusil sólo por cada cinco hombres. Con la ayuda de los sindicatos, el Gobierno llegó a formar un ejército. Hombres de un ambiente burgués, republicanos y hasta mucha gente que al principio estaba simpatizando con los rebeldes, han sido conquistados para la causa del gobierno democrático y están luchando hoy con todo entusiasmo en las filas del ejército popular. Eso no solamente se debe a la actitud enérgica del gobierno, a la abolición de cualquier terror y de todas las acciones ilegales y los autores de las mismas; sino que es también consecuencia de la crueldad inhumana con que los rebeldes están tratando a la población civil. Hoy, el Gobierno español tiene las riendas en las manos fuerte y completamente. Dispone de un ejército regular y disciplinado y de una fuerza policial en que puede confiar. En varias escuelas militares se da una enseñanza militar a fondo, a hombres apropiados. Fuerzas selectas reciben un adiestramiento de aviadores y especialistas de tanques. El ejército popular español hoy no depende más de aviadores, tanquistas y oficiales extranjeros. Vayan a España a mirar el espléndido ejército. Contemplen sus progresos y no se olviden que este ejército se han formado dentro de un mínimo de tiempo, bajo las condiciones más difíciles, de la nada. Diciendo la “nada”, no es completamente correcto. Esta gran maravilla española nació del pueblo, de la voluntad inquebrantable del pueblo. Este ejército sí que es una maravilla. Peritos militares alemanes de fama universal no pueden comprender cómo es posible que todavía resiste este ejército, considerando la enorme superioridad del enemigo en material bélico, especialmente en artillería, tanques y aviones. No sólo peritos militares han fallado en sus cálculos, sino también los señores Chamberlain, Mussolini y Hitler han sido desengañados varias veces amargamente, y es bien probable que llegue el día que estos nobles humanitarios tropiecen sobre el orgulloso ejército popular español.

                – ¿Cree usted que puede Franco ganar la guerra?

               – ¿Quién va a vencer? Mucha gente opina que Franco ya teniendo la gran mayoría de las provincias, el avance irresistible del fascismo parece inevitable. Es eso un disparate. También un Napoleón fracasó en Moscú. La suerte de España no depende de la situación internacional ni tampoco de Moscú como de Berlín, Roma, Londres, París o Washington. La suerte de España únicamente está en las manos del pueblo español, y esta nación heroica y sedienta de libertad vencerá. Es esto no sólo mi deseo sino mi firme convicción. Lo que depende de la situación internacional no es más que la forma de esta victoria. El ejército republicano tiene como tarea principal oponer resistencia y ganar así tiempo. No se necesitará igualdad en las armas para resistir. No se procederá a una ofensiva sino para aliviar otro sector del frente. A los que desde hace dos años siempre están vaticinando el derrumbamiento inminente de la España Republicana, les voy a declarar que tendrán que resignarse con leer por otro año más por lo menos de las luchas en España, en los diarios. El tiempo trabaja en pro del Gobierno. La gran retaguardia de Franco es un peligro para él. Se espera el día que los compañeros de lucha españoles de Franco se den cuenta de que no sirven a los intereses de la nación sino a sus enemigos, que no son nacionalistas sino traidores a la patria. Sin embargo, no deben hacerse ilusiones sobre las consecuencias de pequeñas revueltas y refriegas en el territorio de Franco. Lo que se espera tiene otro aspecto.

                Ahora vamos a examinar el caso menos favorable suponiendo que por una intervención cada vez aumentada de Alemania e Italia y por un bloqueo completo, el ejército español se ve imposibilitado de obtener una victoria militar en forma. Sería terrible, porque después de una victoria de Franco vendrán semanas para España que exigirían más víctimas que toda la guerra española. Que no se engañen creyendo que el pueblo español aceptará tranquilamente una victoria de Franco. El español no se deja amedrentar, no quiere ser mercenario, seguirá luchando sabiendo que no tiene nada que perder. Quiero recodar a mis amigos oyentes, que en la retaguardia republicana, en Barcelona, Valencia, Alicante, Almería y muchos otros pueblos, casi no hay familia que no haya sufrido de una manera u otra de los criminales bombardeos. Imagínense a una madre o un padre que tengan en su familia un niño lisiado, o que hasta hayan visto el cadáver terriblemente mutilado de su hijo. Imagínense hijos que tengan un padre lisiado o que hayan visto a su madre muerta, en un estado espantoso. Hay muchas cosas más, que nunca se olvidan. El español de hoy no es más el cantor soñador de canciones flamencas de ayer. La muchacha española de hoy no es más la dulce y romántica señorita de Sevilla. Después de una victoria militar, Franco podrá hacer enseguida la cosecha de lo que sembró. Toda la nación se levantará como una furia. El enemigo, entonces, no podrá más hacer uso de sus aviones, tanques y de su artillería, ya que el frente, sin línea determinada, va a ser toda España, en cada casa, en cada calle. En los patios de los cuarteles resonarán ametralladoras alemanas e italianas. Las mujeres de España perderán todo control, recorrerán las calles rabiosas como las hienas. Todo el pueblo se unirá, no se hablará más de facciones sino únicamente de una libre nación española, libre e independiente de cualquier dominación extranjera. No habrá en un lado más que españoles, y en el otro que invasores extranjeros y traidores. Irán apoderándose gradualmente de las armas alemanas e italianas, y los mercenarios alemanes e italianos serán degollados por el pueblo español. Después de pocas semanas, el pueblo español quedará dueño de su país, pero Alemania e Italia no podrán digerir tal fracaso. Se acabará el sueño alemán de los tesoros del suelo español y de sus fortificaciones en los Pirineos, y el sueño italiano del control de la costa mediterránea española. En su rabia, irán a organizar “expediciones punitivas”. Los italianos enviarán sus escuadrillas de bombardeo desde los Baleares y los alemanes desde la costa de Marruecos, para destruir más pueblos españoles todavía. Pero también este cáliz va a pasar algún día por el pueblo español, y desde Madrid, un Gobierno republicano español organizará una grandiosa obra constructiva, que será ejecutada con admirable energía y velocidad por el pueblo templado por la guerra y por mil sufrimientos. Entre otros resultados habrá un ejército de millones de soldados que todos conocen la guerra por la práctica, y que en conjunto con una fuerza naval y bien equiparados garantizarán la independencia del país. La renovada nación española será una potencia imposible de pasar por alto. Hijos de España volverán de todas partes de la tierra, especialmente de la América del Sur, a su patria para participar en la construcción de la nación. Cada español se llamará con orgullo español, y la tragedia española pasará a la historia como un monumento en honor de la nación española y como estigma y sepulcro del fascismo internacional.

Más de veinticinco felicitaciones telefónicas recibidas en Casa de España y Radio Ariel en una hora fue la respuesta de tan brillante disertación”.

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