“Crónica de un teniente uruguayo incorporado a las milicias. Donde reside la fuerza moral de la columna internacional”, por Juan José López Silveira

De nuevo contamos con un magnífico texto del voluntario uruguayo Juan José López Silveira “El Tape”. Al ser militar de carrera en Uruguay cuando llegó a la Guerra Civil española pasó a formar parte del ejército popular de la república, y no de la Brigadas Internacionales. No obstante en este texto alude a la “fuerza moral” que diferencia a los brigadistas internacionales del resto de combatientes. Fue publicado en el número 9 del periódico “España Democrática”, el 18 de febrero de 1937, con el título “Crónica de un teniente uruguayo incorporado a las milicias. Donde reside la fuerza moral de la columna internacional”:

“Juan José López es un militar uruguayo, entusiasta demócrata que ha marchado a España para incorporarse a las filas de los combatientes contra el fascismo.

Madrid.– He estado dos días viajando y cuatro alojado en un cuartel con una fracción de la Brigada Internacional, recién llegada a España. Ahora, casi todos sus componentes se han marchado hacia diferentes campos de instrucción, en los cuales obtendrán las condiciones técnicas necesarias para combatir con el máximo de utilidad y el mínimo desgaste. Esta pequeña convivencia me permite formarme un juicio sobre la columna Internacional de actuación tan comentada y gloriosa. Sabemos que la guerra posee principios fundamentales e inmutables. Uno de ellos, y no el menos importante, es el de “las fuerzas morales”. He aquí, encerrado en estas tres palabras, el secreto de los continuos éxitos militares de esta columna. No están constituidas sus filas por aventureros, ni por mercenarios, ni por ciudadanos engañados. Los que en ellas ingresan, son luchadores proletarios, viejos y jóvenes, obreros, estudiantes y profesionales, que han acudido a esta cita de honor, desde todos los países, para contribuir con sus energías y con sus vidas, a la derrota definitiva del fascismo. Muchos de ellos han sufrido ya las consecuencias de miseria y opresión que este sistema crea a las masas trabajadoras. Son los emigrados de Alemania e Italia. Saben bien por qué combaten. Saben que luchan, no contra una rebelión interna española, sino contra el fascismo internacional. Saben que al derrotar a Franco derrotarán también a Hitler y Mussolini. En estas convicciones radica la causa del ánimo extraordinario que los impulsa. Los otros, de las más diversas naciones, ingleses, franceses, húngaros, checoeslovacos, norteamericanos, armenios, etc., saben también que combaten por la humanidad, que luchan por un mundo nuevo y mejor. Esto es lo que constituye la fuerza moral inicial de los numerosos voluntarios que ingresan en la columna internacional, fuerza moral acrecentada luego por las victorias y los éxitos continuos. Por otro lado, no los mueve el deseo de labrarse una posición en la España que ayudarán a construir. Después del triunfo estarán otra vez dispuestos a luchar en otros países por la cristalización universal de la nueva sociedad. Tal es la potencia ideológica que ha creado a la columna Internacional. Por eso no es de extrañar que hoy asombre a España y al mundo con sus heroicidades. Por eso se puede asegurar que este ejemplo de solidaridad proletaria internacional perdurará mientras queden en el mundo, fascismo, reacción y hambre que eliminar. Por eso se puede afirmar que allí donde los explotados, donde los pueblos que desean ser libres, pidan la ayuda de sus hermanos de otras naciones, allí estará firme la Columna Internacional, fuerte y generosa amiga de los oprimidos del mundo.

 Juan José López Silveira

(corresponsal de La Nueva España de B. Aires,

incorporado al 5º Regimiento de Milicias)”

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