El Golpe de Casado y Besteiro entregó España a la saña de los invasores, por José Lazarraga

José Lazarraga fue el enviado del PCU de más alto rango a la guerra de España. Este diputado comunista desempeñó labores logísticas en Valencia, sede del gobierno republicano desde la Batalla de Madrid. Seguramente fue el enlace entre el PCU y el PCE; y, sin duda, fue el referente para los comunistas uruguayos que se encontraban en España combatiendo, como Facal, Torres, Pereira o Setty, y que deseaban ingresar en el PCE, tal y como demuestran las encuestas que a tal efecto se les realizaban. Esta entrevista que presentamos a continuación se realizó en “Justicia”, el periódico del PCU, en octubre de 1939, muy poco después de que hubiera regresado de Europa. En ella se alude principalmente, aparte de al imperioso problema de los 400.000 refugiados españoles en los campos de concentración en el sur de Francia, al golpe de Estado de Casado (marzo de 1939). Este se refiere al golpe de estado que se dio dentro del gobierno republicano, a cargo de Segismundo Casado, jefe del ejército el centro, de algunos socialistas como Julián Besteiro o Indalecio Prieto, de algunos anarquistas como Cipriano Mera, de los nacionalistas vascos y catalanes, de los partidos republicanos y del propio presidente de la república Manuel Azaña. Este golpe de estado desencadenó una guerra civil dentro de la guerra civil. Pretendían derrocar el gobierno de Juan Negrín, apoyado firmemente por los comunistas, ya que se oponían a las estrategia de “resistir es vencer”, y preferían una salida negociada con Franco. En este contexto son comprensibles los diferentes artículos que aparecieron en “Justicia” a lo largo de 1939 criticando con dureza a los traidores anticomunistas, como Indalecio Prieto. Son llamativos estos artículos sobre todo si tenemos en cuenta todo el apoyo que se dio desde este mismo periódico, y en general desde todo el PCU, a la visita de Indalecio Prieto a Uruguay, a comienzos de 1938, cuando dio un mitín multitudinario en el estadio Centenario. Pero en 1939 el escenario era bien distinto. El PCU cerró filas con el PCE y se acusaba a estos socialistas y a los anarquistas de haberse rendido ante el fascismo internacional, de haber claudicado ante Franco, frente a la tesis de los comunistas y del jefe del gobierno, el Dr. Negrín, de seguir aguantando todo lo posible. Es en este contexto en el que tenemos que entender la entrevista a este testigo de lujo, publicada en “Justicia” el 13 de octubre de 1939:

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Ya está entre nosotros J. Lazarraga. El viejo y querido dirigente obrero, el alma mater de cientos luchas, el incansable batallador comunista, ha vuelto a nuestro país y a nuestro Partido.

El cariño y el respecto que todos sentimos por Lazarraga, hoy se transforma en la gran alegría de tenerlo entre nosotros.

Viene Lazarraga de España, de la España heroica de Negrín y Pasionaria. Luchador incansable de la libertad y la democracia, partió a España, a defender con su esfuerzo tesonero, con su abnegación característica, con su inquebrantable energía proletaria, a aquella República Española, que el líder de la clase obrera mundial, camarada Stalin, dijera con razón que era “la causa de toda la humanidad avanzada y progresista”.

Todo el Levante y la Zona Central conocieron a Lazarraga. Por su actividad, por su firmeza política, por su decisión en los instantes difíciles, por su iniciativa, por el cariño que sabe inspirar a las masas.

Así Lazarraga –combatiente hasta el fin– abandonó Valencia siete horas antes de que los fascistas entraran a ella. Es decir, pocas horas antes de que toda España, entregada por el traidor golpe de Besteiro, Casado, etc., pasara a sufrir el horror de las masacres franquistas.

Nuestra conversación con Lazarraga, naturalmente, se desplazó hacia el golpe de Besteiro, Casado, etc. Habíamos leído precisamente un artículo de Indalecio Prieto, cargado de calumnias antisoviéticas, en que tejía la loa del traidor Besteiro.

          Lazarraga nos dice:

        –Fui testigo presencial del golpe de Casado-Besteiro. Como decía, abandoné Valencia siete horas antes de que entrasen a ella los fascistas. Lo que digo, lo he presenciado personalmente.

         El golpe de Casado-Besteiro-Mera, etc., fue un crimen contra la República y contra la democracia española. ¡Eso sí que fue una puñalada trapera! El primer resultado de este golpe, el más temible, fue que rompió la unidad del pueblo español. Los hombres que dieron este golpe, previamente, habían sembrado la desconfianza, buscando desacreditar al Gobierno de Frente Popular.

      En la preparación de este golpe intervinieron los que habían estado estrangulando a la heroica República Española. Nos referimos a Chamberlain y Daladier.

          Ellos fueron los instigadores y preparadores de esta traición a la democracia española. El programa de la Junta es, por sí mismo, una prueba de esa intervención de Chamberlain y Daladier. Prometían una paz honrosa; pero toda su propaganda era violenta y calumniosamente anticomunista. Cuando mayor era la necesidad que España tenía de la ayuda que siempre le prestó la URSS, esta Junta de Casado, Besteiro, Mera, etc., desatan, inspirados por los hombres de la “No Intervención”, una feroz campaña antisoviética. Junto a eso sus instigadores de Londres y París llenaban el mundo de calumnias contra los comunistas.

          La Junta fue lograda únicamente por un golpe traidor. Dos días antes la FAI había propuesto en la dirección del Frente Popular, constituir esta Junta y todos los Partidos la habían rechazado.

¿Quiénes integraban la Junta?

         1) Julián Besteiro, el hombre que durante la guerra había estado vinculado al imperialismo inglés, cosa varias veces denunciada. Él mismo declaró haber hablado con “personalidades” inglesas para traer “la paz”…

          2) Wenceslao Carrillo, enemigo de la unidad, que impidió un frente popular orgánico en Madrid. Que empeoró siempre, en todo lo posible, las relaciones entre el Partido Socialista y el Comunista.

          3) Mera, que a pesar de tener algunos antecedentes como luchador, se complicó participando en esta Junta, “en nombre del anarquismo de la FAI”.

          En fin, Casado, etc., cuya historia todos conocen.

La “labor” de la Junta

          Prometieron una paz honrosa. Pero cuando se encontraron ante los hechos, hicieron compromisos y entregas a Franco. Así envían la aviación –con sus pilotos– al siniestro generalísimo. Fue este la llamada “entrega simbólica” de la aviación…

          Prometieron evacuar a todas aquellas personas que eran consideradas como enemigos del régimen franquista y que serían seguramente fusilados. No lo cumplieron, entregando España, a que cada nueve minutos haya un fusilamiento. (sic)

          Cuando el enemigo vio debilitadas así a las fuerzas de la República, dieron orden de levantar banderas blancas (muchas unidades se negaron a ello). Así, cayó el glorioso pueblo español, combatiente de una verdadera democracia, herido por la espalda.

 ¿Quiénes adhirieron al Golpe?

     La Federación Anarquista Ibérica y algunos sindicatos dirigidos por traidores trotskistas, salidos del Partido Socialista, aprovechando que la masa de sus Sindicatos estaban en el frente defendiendo a la libertad. Una Ejecutiva Socialista, nacida en la traición, al margen de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Español. Y todos los emboscados que se aprovecharon de la amplia democracia española, para complotarse en la sombra.

          Son estas, únicamente, las fuerzas del golpe Besteiro-Casado.

Sobre los refugiados

        Debe ser preocupación de todo aquel que aliente sentimientos de humanidad la ayuda a las víctimas del fascismo en España. Más de 450 mil se evacuaron. Una gran parte se encuentra en los campos de concentración, en pésimas condiciones, bajo la reacción francesa –esa misma reacción francesa que instigó el golpe de Casado. El pueblo francés a pesar de su gobierno, hace todo lo posible por ayudar a estos heroicos combatientes de la libertad.

Lazarraga continuó haciéndonos importantes declaraciones sobre los refugiados.

          Lazarraga, combatiente de la libertad, heroico luchador obrero, está otra vez entre nosotros. El cariño y la admiración de todos los amigos de la democracia, lo reciben con cálida emoción.

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