López Silveira, Román

Tacuarembó (Uruguay) 24 de octubre de 1909 – Perpignan (Francia) 23 de febrero de 1939

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Román López Silveira tiene su ascendencia por vía paterna en Tacuarembó y por vía materna en Brasil. Su padre era Juan López Aguerre, médico y diputado en Montevideo por el Partido Nacional, “tipo considerado liberal”, según dejó escrito tiempo después el hermano pequeño de Román, Juan José, conocido como “el Tape”, con el que se llevaba tres años. Su madre era Ida da Silveira Posadas. Los padres vivían en Montevideo en el momento que estalló la Guerra Civil española. El doctor López Aguerre había pasado media vida en Europa. Había sido enviado a España, donde se licenció en medicina, después de una desavenencia con el rector de los jesuitas en Montevideo. Entró en contacto con los ambientes liberales y pasó a formar parte de la masonería francesa en París, donde se hacía llamar “hermano Montevideo”, para posteriormente descubrir un “profundo sentimiento por Latinoamérica” que le llevó, incluso, a pedir ayuda económica al barón de Rothschild para apoyar a José Martí en la independencia de Cuba. Otro de los familiares que marcó tanto a Román como a Juan José fue su tío materno, Filinto da Silveira, que había participado en las dos revoluciones blancas de 1897 y 1904, bajo las órdenes de Aparicio Saravia. Tras la derrota de éste se había instalado en la estancia Curtume, en Tacuarembó. Allí acudían de visita los hermanos López Silveira cuando eran jóvenes, a oír las historias de este viejo combatiente.

Al contrario que su hermano Juan José, la militancia comunista de Román fue precoz. De hecho es Román quien fue adoctrinando a su hermano menor, allanando el terreno para la definitivo afiliación de éste en el PCU, algo que ocurrirá durante la propia Guerra Civil. Gracias a una encuesta realizada a Román por la Sección de Extranjeros de la Comisión Central de Cuadros del Partido Comunista de España, en julio de 1938 en Barcelona, a los cuatro meses de haber llegado de Uruguay, conocemos algunos datos de la vida y militancia de este joven durante los años 20 en el recién nacido PCU. Vivía con su familia en la calle Eduardo Acevedo, 1494, Depto. 5, de Montevideo. Estaba soltero. Su profesión “Empleado y distintos trabajos”. Su último empleo: Cámara de Representantes del Uruguay, en concreto la Biblioteca del Palacio Legislativo. A la pregunta de cuántos obreros hay en su puesto de trabajo dice: “No eran obreros. 180 empleados”. Cobra “120 pesos uruguayos al mes”. Respecto a su vida sindical dice que ha sido miembro de organizaciones estudiantiles: “Mientras era estudiante. Centro de Estudios Ariel y Asociación Estudiantil Roja. C. Comunistas” (…) “He sido cotizante del SRI (Socorro Rojo Internacional). Desde más de 10 años ininterrumpidamente”.

Acerca de su vinculación al PCU, desde cuándo milita y por qué, responde que se acercó en el año 1924, es decir, con apenas 15 años, que había leído el Anti-Dühring de Engels y que “por vivir cerca de la casa del Partido asistía a todos los mitines” (…) “La organización era por centros. Después fui simpatizante. En el año 27. Juventud, estuve en cuenta”. Respecto al número de su último carnet del partido y cuándo fue concedido dice que no recuerda bien los números pero que le fue extendido “en el año 1928 en la C.C. [Comisión de Cuadros] Juvenil”. “¿Cuáles son los camaradas responsables que presentaron tu demanda de inscripción al Partido?” se le pregunta. “No me acuerdo. Pero creo que fui solo. En el Partido me conocían”. Dice que no tuvo funciones dirigentes y que no había participado en ningún congreso ni conferencia del partido. Y que el trabajo que más había hecho en el PCU fue: “Fracciones estudiantiles. Trabajos de base”.

En lo referente a los movimientos obreros (huelgas, manifestaciones seguidas de luchas en las calles, etc.) en los que participó: “Huelgas estudiantiles. He ayudado en muchas huelgas obreras en mi país. He concurrido por el término de 14 años a todos los grandes actos y manifestaciones callejeras de Montevideo”. Asegura haber sido detenido 6 o 7 veces, lo máximo 48 horas: “Por repartir propaganda y por refriegas callejeras. Sin ser juzgado”. Cuando se le pregunta si ha tenido que estar en la clandestinidad por haber trabajado para el partido dice: “Semi-legalidad. Repartir propaganda y trabajos de base”.

Román tenía estudios de bachillerato, y dice no haber recibido formación extra en el Partido. Y sobre las revistas y periódicos del partido que leía, responde: “Nuestra Bandera. Siempre he leído la Correspondencia Internacional y la Internacional Comunista. ¿Libros de doctrina comunista estudiados o leídos?: Anti-Dühring. Orígenes del Estado, la familia. Obras de Lenin, Stalin y diversos teóricos”.

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Román es uno de los últimos uruguayos en llegar a la Guerra Civil española. A pesar de su dilatada militancia comunista y de ser mayor que su hermano Juan José, llega a España casi un año y medio después que éste, el 27 de abril de 1938. Antes, como tantos otros voluntarios comunistas internacionales, había pasado por el número 8 de la Avenue Mathurin-Moreau de París, donde en los años 30 había un solar con unos cuantos y sencillos barracones que albergaban la “Maison des Syndicates”, que al mismo tiempo era “Foyer du Comité National de Defénse du Peuple Espagnol”, “Maison de Moscú” y “Délégation Française du Comité pour le Droit d´Asile”. Tras tres semanas de travesía en barco, Román se presentó en estos locales parisinos dispuesto para la lucha, ansioso de ser enviado a España.

Entró por la frontera con Cataluña, pero con el Ejército Sublevado a los pies del Mediterráneo al haber ganado territorio en la conocida como ofensiva del Levante. Por ello Román no pudo pasar por el cuartel general de los interbrigadistas en Albacete y se alistó directamente en Figueres (Girona). Allí un camarada francés lo atiende y tras las primeras preguntas anota en su ficha: “Este camarada tiene muy entusiasmo”.

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Fotografía de la cartilla militar de Román López Silveira, tomada en Cataluña en 1938.

Su instrucción fue cerca de la frontera francesa, en Besalú (Girona), con el 2º Batallón de la XII Brigada Internacional, el cual pasa por un momento de recomposición tras haber estado en duras batallas en la primera línea del frente. Al cabo de poco tiempo, Román empieza a tener también responsabilidades políticas. En las mencionadas declaraciones realizadas en julio de 1938, Román afirmaba: “hoy soy responsable de cuadros del Comisariado de la 1ª División. 15 C.C.”. Apunta en ese momento que aún no había entrado en combate y que su destino era la “Base Turia Nº 3 – 3ª División (Comisariado) C.C. XV”. A pesar de haber empezado como soldado raso rápidamente llegó a director de una escuela divisionaria de comisarios políticos. Otros uruguayos que también pasaron por la XV Brigada Internacional son Carlos Álvarez Pérez, Hugo Fernández Artucio, Abraham Setty Horresh, Ángel Tzareff y Zanjer Borenstein.

Si bien integró la XV Brigada Internacional, su unidad de referencia fue la 3ª División del XV cuerpo de Ejército, con la que combatió en la Batalla del Ebro. El XV Cuerpo del Ejército supuso una reestructuración del Ejército Popular con los restos de la ofensiva de Aragón, llevada a cabo en la difícil tesitura en la que el noreste de España estaba aislado y rodeado por las tropas franquistas. Esta reestructuración se llevó adelante con soldados bregados en otras batallas y con jóvenes de reemplazo procedentes de la llamada “quinta del biberón”. No obstante el paso por esta división, tanto en su fase de instrucción como de desmovilización, Román estuvo siempre encuadrado en unidades de las Brigadas Internacionales.

José Lazarraga, el enlace del PCU en la Guerra Civil, estaba al tanto de la llegada de Román a España. De hecho Román le había escrito, ya en España, para que corroborara ante el PCE su militancia comunista:

Valencia 15-5-38
A la comisión de cuadros del P.C. de España
Queridos camaradas.
Llega a mi poder una carta del compañero Román López Silveira miembro del Partido Comunista del Uruguay y en ella me pide informe a esa comisión sus antecedentes, para conseguir al corneta (?) correspondiente y los derechos políticos en ésta.
En tal sentido declaro lo siguiente:
1º Que hace muchos años que lo conozco como miembro del partido, siendo un camarada muy honrado y fiel a la causa.
2º Que su actividad como afiliado tubo [sic] algunos periodos de poca actividad, pero que por su desarrollo ha sido y puede serlo más cada día de utilidad al Partido.
3º Que esa comisión de cuadros deberá estudiar las condiciones de este camarada para que su trabajo en España de el mayor rendimiento.
4º Con el fin de conocer antecedentes de familiares envío la Biografía del hermano que está en España y pidió hace poco la afiliación al P. del Uruguay.
Saludos fraternales.

José Lazarraga [firma].

Poco después de la encuesta que le realizó el PCE en Barcelona, Román fue movilizado hacia el sur de Cataluña, ya que el 25 de julio el Gobierno de la República tenía previsto realizar un gran ataque cruzando el río Ebro. Este último intento desesperado por llevar la iniciativa en la contienda, de cara a ganar tiempo y poder enlazar el conflicto español en una guerra de escala europea que pronto llegaría, es la denominada Batalla del Ebro, que duró cuatro meses y que fue una de las más duras y sangrientas de todo el conflicto. Allí combatieron junto a Román al menos otros cinco uruguayos más: Sigifredo Satorra, Salvador Loy Keplach, Ramón Méndez, José Facal y Felipe Torres, de los cuales dos murieron en combate y otro fue evacuado con el cuerpo regado de metralla.

Para llevarla a cabo se organizó el Ejército del Ebro, recomposición de las escasas y mermadas fuerzas que habían sobrevivido al desastre de la campaña de Aragón. Sus mandos eran casi todos comunistas: Enrique Líster, Manuel Tagüeña y Etelvino Vega, cada uno al mando de un cuerpo de ejército, y por encima de todos ellos el Comandante en Jefe Juan Modesto. Los uruguayos estaban integrados mayoritariamente en el XV Cuerpo del Ejército.

Durante la primera quincena de agosto, el Ejército Popular consiguió en diversas ocasiones parar la ofensiva franquista en la sierra de Pándols-Cavalls, donde las empinadas y rocosas pendientes multiplicaban el poder devastador de las explosiones de artillería y aviación. En el sector Gandesa había hasta 200 vuelos diarios de los facciosos bombardeando las concentraciones de hombres y tanques republicanos. El día 19 de agosto hubo una gran ofensiva franquista contra el sector Vilalba dels Arcs – La Fatarella defendido por el XV Cuerpo del Ejército republicano. Con 50 tanques, 100 aviones y una poderosa artillería consiguieron conquistar el vértice Gaeta, que hbía sido el punto de máximo avance republicano. En medio de ese terrible combate Román López Silveira encontraba tiempo e ironía para escribir una postal a sus amigos de Montevideo:

tarjeta postal de campaña 1

Postal de campaña enviada por Román López Silveira desde la Batalla del Ebro a sus amigos en Montevideo.

ANVERSO:

A Omar Álvarez Bocage – Café Británico, Plaza de Independencia. Montevideo (Uruguay). Por avión. Remite: R. López Silveira – Comisariado de la 3ª División – Base Turia nº 3. CC XV.

REVERSO:

En Campaña, 19/8/38.
Estimado Omar:
Que aciertes en los burros y que el 20 se dé siempre al coco son mis deseos. Aquí me tienes de soldado español encantado y orgulloso. Como tal he tomado parte en las operaciones del Ebro donde me encuentro todavía.
He visto muchas escenas de desolación y muerte, sentido mucha metralla, bombas de aviación, obuses y morteros.
Pero nada vencerá al heroísmo del soldado español. 
En un ansia de liberación infinita hay que encontrar la explicación de operaciones militares, que desde el punto de vista técnico militar parecían imposibles. El Ebro es una demostración de esto.

Tú, el Dr. Ramírez e Iribarren reciban mis saludos y mi admiración por mantenerse firmes, estoicos y decididos en el escolaso[2]. Es sin duda más peligroso que la guerra por aviación y metralla que ella tenga.

Salud. Román.

Sabemos por su hermano Juan José, el Tape, que hubo algunos intentos de poder reencontrarse en España, pero las obligaciones de ambos en la primera línea de frente se lo impidieron. Román consiguió salir con vida del infierno del Ebro. No estuvo hasta el final de esta batalla, que terminó el 15 de noviembre, ya que el día 9 se encontraba en Barcelona, donde los delegados del Partido (Comité Político) de la XV Brigada Internacional redactaron otra encuesta donde dejaron constancia de que Román tenía “algunos conocimientos políticos” y que desde el mes de abril hasta noviembre “su actividad como militante ha sido buena, disciplinado y con buena opinión de los camaradas hacia él”. Román había sido retirado de la primera línea de combate en torno al mes de octubre, debido al decreto del presidente Negrín de retirada inmediata de los combatientes internacionales. Es bastante probable que Román pudiera haber participado en el desfile de despedida de las Brigadas Internacionales en Barcelona el 28 de octubre de 1938.

Los hermanos López Silveira consiguieron el deseado encuentro tras su salida de España por la frontera francesa en el mes de febrero de 1939. Se consiguieron reunir en la playa Saint Cyprien, aquel frío y húmedo lugar donde el gobierno francés había instalado un campo de refugiados cerrando con alambradas una porción de costa, y donde cada día eran lanzados a una fosa común entre 50 y 100 presos. Allí coincidieron los dos hermanos con los uruguayos Ramón Méndez (trasladado desde Argelès), Salvador Loy y Andrés Rizzo. Juan José y Román esperaban las gestiones de su tío Lucas, residente en París, para que les sacara de aquel lugar. Sin embargo Román, desesperado al parecer por los piojos y la suciedad, decidió bañarse en la playa, en ese frío mes de febrero, pese a que sus camaradas se lo desaconsejaran. Moriría poco después en un hospital de Perpignan, al que fue evacuado ya en un estado muy grave. Un par de meses después, en abril, finalmente el tío Lucas consiguió sacar a Juan José, el Tape, y llevárselo a París. Desde allí el Tape dio la noticia de la reciente muerte de su hermano Román mediante una carta dirigida al Dr. Norberto Cerrutti que rápidamente fue publicada en España Democrática:

Román López Silveira murió el 23 de febrero en un hospital de Perpignan, cinco horas después de ser evacuado del Campo de Concentración de Saint Cyprien a consecuencias probablemente de meningismo. […] En el propio Campo de Concentración, los ex-combatientes internacionales le rindieron un sencillo y sentido homenaje.

En 1941 los cuadros del Partido, seguramente para la Comintern, realizaron una ficha biográfica de Román, en francés:

Nuestros camaradas le encargarían un trabajo de los cuadros por parte del comisariado de la propia división […]  Sobre su pasado tenemos una declaración del camarada José Lazarraga que confirma los datos biográficos contenidos en las declaraciones de López Silveira […] De todas formas podemos decir que tenía relación con la comisión de cuadros del partido y que por lo menos de octubre-noviembre a diciembre de 1938 estaba en el campo de desmovilización de la XV Brigada Internacional, y que durante ese tiempo su conducta fue excelente y que la opinión de los camaradas del comité del partido le era favorable. Se trata entonces de un buen camarada.

Referencias bibliográficas:

Biografía de Militantes. Partido Comunista de España. Agencia Federal de Archivos, Fondo 545. Moscú, Rusia.

BAUMANN, G. (2009) Los voluntarios latinoamericanos en la guerra civil española, Albacete: La luz de la memoria. 6, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

[2] Término lunfardo que se refiere al acto de realizar juegos de azar, o timba. Por el contexto de la postal hay que pensar que Román López Silveira se está refiriendo a las apuesta de caballos (“burros”) en el hipódromo de Maroñas (Montevideo).