Mari, Vicente

Ibiza (Islas Baleares) 1872 – Francia ?

El 21 de agosto de 1927 una manifestación multitudinaria colapsa las calles de Montevideo. Cientos de miles marchan contra la inminente ejecución de los anarquistas italianos Sacco y Vanzetti en Massachusetts, Estados Unidos. Detrás de su organización está Vicente Mari, un veterano panadero ibicenco, y Javier Pose Varela, un camarero nacido en Malpica, A Coruña.

“Mari vino a mi domicilio, de madrugada.

– Necesito tener con usted y sus amigos íntimos una reunión estrictamente confidencial. Si es posible en algún lugar que no sea el local de la FORU.

Reuní a Alejandro Pampuro, Marcos Baldi, Javier Pose y otros dos o tres compañeros. Nos reunimos en un rancho que alquilaba Queirolo, para “enterradero”, en la zona del Prado, cerca de la avenida Millán.

– Tengo la impresión, casi diría la seguridad, de que Sacco y Vanzetti serán ejecutados el día 22. Yo creo que debemos decretar un paro, con manifestación para el día 21. Le tenemos que ganar la mano a los “usados” y a los políticos en general, que intentarán llevar agua a su molino como hacen con el Primero de Mayo. Nadie tiene más derecho que ustedes a organizar la manifestación final. Porque esta será la última.

Después, Mari desenvolvió un rollo de papeles. Sacamos el calentador y el mate de la mesa. Era un plano de Montevideo, donde estaban remarcadas las grandes arterias que desde el perímetro conducen a Plaza Independencia. Debían organizarse cuatro grandes columnas de manifestantes. Una partiría del Cerro y avanzaría por Carlos María Ramírez y Agraciada, hasta desembocar en la explanada del Palacio Legislativo. Otra partiría de Unión y Maroñas y haría lo propio por la Avda. General Flores para encontrarse con la del Cerro, la Teja, Belvedere y Paso del Molino y Aguada. Una tercera columna avanzaría por Avda. Italia y se engrosaría, igual que las anteriores, con subcolumnas de los barrios próximos. De la zona portuaria partiría otra, directamente a Plaza Independencia, donde se encontrarían todas las columnas y subcolumnas. Debíamos asegurarnos un buen servicio de coches por medio del Sindicato Único del Automóvil, para intervenir, con discursos breves, en los puntos de arranque. En el Palacio Legislativo se levantarían tribunas y desde allí las multitudes marcharían por Rondeau, para encontrarse en Plaza Libertad (Cagancha) con las procedentes del Este, del barrio Sur y de otros lugares. Después desfilarían por la Avda. 18 de Julio -si pueden moverse, acotó con una sonrisa- hasta el monumento de Artigas, donde debe levantar la tribuna central la FORU.

La manifestación resulta monumental. La gente llena Plaza Independencia y las calles de acceso; en 18 de Julio -efectivamente- nadie se puede mover. Subido a la tribuna central, que no es otra que la base inclinada del monumento a Artigas, Cotelo da un discurso a pleno pulmón mientras mantiene el equilibrio para no resbalar. Le acompaña Riera, quien resiste mejor gracias a sus zapatillas de alpargata:

– Ya que los pueblos del mundo, profundamente conmovidos, no fueron capaces de salvar a Sacco y Vanzetti de la silla eléctrica, tengamos nosotros desde este pequeño y libre Uruguay, la voluntad de acompañarlos hasta el último estertor. ¡Muera el imperialismo yanqui!”

Vicente Mari nace en Ibiza (Islas Baleares) en 1872. A los 20 años se va a vivir a Barcelona, donde empieza a formarse como panadero en las sociedades de resistencia. Poco tiempo después, hacia 1893, emigra a Argentina. Ahí encuentra trabajo en los frigoríficos, aunque más temprano que tarde regresa a los hornos de pan. Militante anarquista de la FORA e íntimo amigo de Rodolfo González Pacheco, en 1914 es encarcelado y desterrado a Uruguay.

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Fuente: Ideas y Figuras, 12/12/1914

Una vez ahí se une a la Federación Obrera Regional del Uruguay (FORU) y junto a Joaquín Hucha organiza el gremio de panaderos. Para su amigo Laureano Riera, Mari mantiene siempre una posición discreta en las asambleas pero central y determinante en cuanto a la estrategia de lucha. “Firme anarquista, discreto pero táctico, nada oportunista; un combatiente estoico”. En 1931 es deportado por Terra a Barcelona, donde retoma el oficio de panadero y la actividad sindical. 

En Barcelona Vicente Mari permanece cerca de los argentinos delegados de la FACA, los cuales ocupan cargos de responsabilidad en el Comité Peninsular de la FAI. Su presencia resulta habitual en la Casa CNT-FAI pese a que se mantiene en una discreta segunda fila. Con 65 años de edad, Mari es posiblemente el más veterano de toda la militancia rioplatense -en su caso de adopción- que se encuentra en Catalunya.

Finalizada la guerra, consigue cruzar a Francia. Viejo y exhausto, se interna por voluntad propia en un asilo de ancianos. Su familia de Montevideo (una hija y varios nietos) hace todo lo posible para traerlo de vuelta pero no lo consigue. Marí les escribe una carta diciendo:

“Soy ahora un viejo inútil; me queda muy poca vida. Si ustedes disponen de recursos económicos, dedíquenlos a socorrer a la gente joven, a los que deben seguir la lucha que nosotros los viejos empezamos. No se ocupen de mí, ni manden nada, aquí tengo todo lo que necesita un anciano para morir tranquilo.”

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Referencias bibliográficas

RIERA DÍAZ, L. (1979) Memorias de un luchador social. 1926-1940, Buenos Aires: s/d.

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