Pastor Esquiroz, Francisco José

Montevideo (Uruguay) 1916 – Montevideo (Uruguay) ?

Francisco Pastor Esquiroz nació el 20 de junio de 1916 en Montevideo. Hijo de José María Pastor Carbonell, natural de Arenys de Mar (Barcelona) y Carmen Esquiroz Íñigo, natural de Navarra. En 1918 José María Pastor dejó sus negocios  como comerciante en Montevideo y la familia entera retornó a Arenys de Mar.

pasaporte

En la foto, Francisco Pastor con un año de edad, junto a sus padres y su hermana Carmen  (Archivo familiar)

La información sobre la participación de Francisco Pastor Esquiroz (“Paco” o “Quico”) en la Guerra Civil española es muy escasa. Por referencias que hizo en diversos escritos sobre sus vivencias en España no queda del todo claro si combatió o si sufrió la guerra desempeñando alguna actividad de retaguardia (“epopéyicas jornadas de la guerra”, “convivido las penalidades de su guerra”, “Luchas primero, sufrir después”). Su familia defiende que no estuvo en el frente. No obstante el itinerario que hizo la familia completa hacia Francia ejemplifica con total solidez la persecución y represión a la que fueron sometidos, seguramente por la militancia y activismo de su madre.

Según el relato de sus familiares, Carmen Esquiroz tuvo un papel relevante en Socorro Rojo Internacional, presumiblemente como encargada del sistema de ambulancias. Cuando la familia escapó a Francia, Carmen se alojó primero en un hospital Francés. Posteriormente se trasladó junto a su hijo pequeño Alberto, al campo de Rivesaltes, donde trabajó en la enfermería como responsable de pediatría. Pasado un tiempo, residió en un castillo cercano a Lyon, donde se dedicó a acoger niños del frente republicano. La suerte del resto de familiares que permanecieron en España quedó marcada por el miedo, el saqueo, el encarcelamiento y  la muerte.

El 19 de mayo de 1939, Francisco Pastor apareció en las páginas de España Democrática como uno de los uruguayos recluidos en el Islote J del campo de Gurs. A partir de ahí, los movimientos para conseguir su vuelta a Uruguay se iniciaron: a principios de agosto, los JAUPED (Jóvenes Antifascistas Unidos por España y la Democracia) arrancaron una gran campaña para costear su vuelta al país. Así, el 25 de agosto se realizó un gran baile en el Palacio de la Cerveza (actual Palacio Sudamérica) con el objetivo de recaudar fondos tanto para su repatriación, como la de Balbino Mateu (21 años) y la de Walter Valls (19 años). En el evento participaron además Andrés Rizzo, Alberto Cabot y Edgardo Mutti, todos ellos recientemente llegados a Uruguay. Ese septiembre, el Cónsul uruguayo se puso en contacto con Francisco para preguntarle por el número de uruguayos presos en Gurs. Su salida de Francia era inminente.

El 5 de agosto de 1939, Franscisco redactó desde Gurs una carta dirigida a los comités de la JAUPED. Fue publicada por España Democrática días después:

recorte

Gurs, 5 de agosto de 1939

Queridos camaradas:

Por medio del Comité de Coordinación hemos sabido los comités que nos apadrinan. Es para mí un honor poder dirigir un afectuoso saludo a la juventud uruguaya, que de una manera tan formidable ha empleado sus energías ayudando a España en la lucha contra el fascismo criminal, y hoy colabora con gran empeño para contribuir a solucionar el grave problema de los refugiados.

Cuando un joven que ha vivido desde muy pequeño la agitada vida en España y ha conocido los sinsabores de la dictadura de Primo de Rivera, luego la de Berenguer, más tarde la alegría momentánea de la proclamación de una república antifascista donde se ocultan los tiranos del negro, los acontecimientos del 6 de octubre, las elecciones del 16 de febrero y las epopéyicas jornadas de la guerra, se ve internado en un campo de concentración donde únicamente recibe el desprecio de los que se atribuyen la representación del mundo, mantiene su firmeza, porque sabe ha cumplido con su obligación, prueba de ello es la preocupación manifiesta que vosotros tenéis para arrancarnos de acá.

Seguimos con admiración vuestra magnífica actuación y nos lamentamos que las masas antifascistas tengan que hacer semejantes esfuerzos cuando el fascismo nos prepara varias batallas a la vez. No dudo que también mi patria sufrirá una agresión por parte de ese monstruo, pero estoy seguro de que,  con todos los sectores antifascistas bien unidos, con el empuje impetuoso de la juventud, Uruguay sabrá derrotar a los señores feudales del yugo y las flechas y construir una patria feliz donde su pueblo sienta la alegría de vivir libre, independiente y progresivamente. Yo os agradeceré me informéis de la situación general en ésa, pues tengo un vivo interés en conocer detalles de las luchas que mantenéis.

Recibid, queridos camaradas, un fuerte abrazo de este amigo y ahijado.

Pastor.

Finalmente, el viernes 9 de noviembre de 1939, Francisco llegó a Montevideo en el buque francés Kerguelén (salió de Francia en octubre). Con él, otros 8 refugiados uruguayos: Walter Valls, Carlos Álvarez, Regino Báez, Pastor Ontiveros, Balbino Mateu, José Martorell, Jorge Polanco y Lorenzo Palermo.

Su madre Carmen expresó así su llegada en una carta que dirigió a su hija el 5 de diciembre de 1939:

Me explica su recibimiento que califica de apoteósico y después de sus actividades, figúrate tú que lo conoces, y de regresar a su país nada me extraña: tiene que hacer muchas visitas, y con los discursos consabidos y sus charlas por radio, ya veo lo que dirás cuando leas esto, que no te extraña nada de él

trozo carta 1939

Como indica la anterior carta, Francisco fue recibido con honores y participó con su testimonio en varios mitines públicos. El siguiente es una transcripción del discurso que realizó en los micrófonos de la radio del Comité Nacional:

titulo

Al magnífico pueblo que supo hacerse intérprete del sentimiento de la humanidad durante las jornadas de horrible tragedia desarrolladas en España, quiero saludarle en esta oportunidad que me brinda la “Voz en el Aire”.

Quiero patentizarle el agradecimiento por los magnánimos esfuerzos que vienen haciendo en auxilio de los refugiados españoles, internados en los campos de concentración de Francia. A ese pueblo que es el mío, le transmito desde este micrófono el abrazo emocionante de un hijo que regresa a su patria gracias al ininterrumpido sacrificio de todos aquellos corazones en los que late el principio de la democracia.

No pueden imaginarse lo que representa para mi el movimiento de Ayuda a la España Republicana llevado a término por el pueblo uruguayo. Cuando desde los primeros días de la guerra española recibimos la adhesión de los orientales, era el aliento sublime que nos impulsaba a multiplicar nuestros esfuerzos al lado del pueblo español. Cada acto celebrado aquí, nos alentaba más y más en la lucha de allá. Era esto el reflejo del sentimiento uruguayo y veíamos que nuestra participación en la guerra española al lado del Gobierno Legítimo era apoyada por la voluntad de un pueblo que ha sido siempre republicano y amante de la libertad. Yo veía a través de vuestros manifiestos, las lágrimas que la mujer uruguaya no podía evitar resbalasen de sus ojos al saber que los hijos de la Madre Patria sufrían y se desangraban defendiendo su tierra de la invasión extranjera.

Para esa sociedad antifascista que supo mitigar el hambre de los niños, los sufrimientos de los heridos, las penalidades de los enfermos, el dolor de las madres y animar a los hombres en la lucha, quisiera saber pronunciar una palabra que englobara el significado de nuestro agradecimiento, más no la encuentro. Del rico idioma cervantino solo consigo una: AMOR. Amor, es en realidad lo que siente el pueblo español y aquellos que a su lado hemos convivido las penalidades de su guerra y el cautiverio en los campos de concentración de Francia, para con los pueblos que han compartido sus penas y fatigas.

DOLOROSA VIDA EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

Hemos sufrido mucho. Hemos soportado las inclemencias del tiempo, el hambre, el frío, pero esto no ha sido en balde. La de España ha dado al mundo lecciones muy severas que no tardaron en dar sus fecundos frutos.

España ha definido el fascismo. Hoy el mundo entero sabe lo que esto significa. Aquellos más incrédulos han tenido que despertar de su sueño y vivir la realidad de las profecías que los hijos de España clamaban. Ante las experiencias de la guerra española, los sufrimientos soportados se hacen estoicos, y las amarguras de la derrota, mitigadas por el consuelo de la esperanza y la razón. Aquellos que predecían los acontecimientos que hoy enlutan Europa, permanecen todavía en los campos de concentración de Francia, olvidados de muchos por maniobras que inevitablemente han de ser derribadas.

La dolorosa vida de los campos de concentración es de todo el mundo conocida. Pero lo que no ha llegado al alcance de todo el mundo es la agravación de este problema después de declararse la guerra en Europa. La ración de alimentos ha sido disminuida. El invierno reina con toda su crueldad en aquellos lugares, y los refugiados no tienen ropa de abrigo. Son muchos los casos de perturbaciones mentales y fallecimientos. A los españoles se les obliga a determinarse, entre ingresar en la Legión Extranjera de Francia o regresar a España. ¿Es justo que aquellos hombres que defendieron en tierras hispanas la democracia y combatieron el fascismo, se vean hoy olvidados del mundo?

HICIERON VERDADERAS UNIVERSIDADES

Estas son preguntas que yo me hago y que no puedo encontrar ninguna contestación justa a pesar de haber vivido desde Febrero a Octubre entre las espinosas alambradas de los campos. Cuando los refugiados españoles se dieron cuenta, que la vida en los campos había de prolongarse, convirtieron sus moradas en verdaderas Universidades. Allí se estudiaba desde la mañana a la noche, allí se hicieron cursillos de todas las materias, desde el simple abecedario hasta las complicadas materias algebraicas; allí se levantaron monumentos y perfectas esculturas en barro (único material que nos brindaba la naturaleza); allí se han escrito multitud de obras literarias en todos los idiomas por los genios de la pluma; y la melancolía de la música ha quedado impregnada en los pentagramas para ser audicionado en su libertad; allí también se estudiaban idiomas y hemos sufrido la más horrorosa sed, la del cariño y el hogar.

No puedo llegar a vivir la realidad de esta vida Montevideana. No puedo darme cuenta de lo que significaba la capital de mi patria, porque late en mi corazón la impresión de que después de verme alejado de ella, hoy me encuentro una gran familia que me abraza, un pueblo que quiere le cuente lo que he pasado, una masa que se desvive en atenciones y manifiesta su admiración por una cosa que yo no le doy ninguna importancia. Yo no he hecho más que cumplir con el dictado de mi conciencia. He colaborado al lado de un pueblo que quería ser libre y tenga el convencimiento que cualquier hombre con sentimientos antifascistas hubiera hecho lo mismo que yo.

Luchas primero, sufrir después y por fin ver que gracias al esfuerzo de tu pueblo, te devuelven la libertad, te acogen con cariño y ternura, cosas que creía que el mundo había prescindido.

F. Pastor Esquiroz

El 15 de noviembre de 1939, España Democrática publicó un nuevo texto de Francisco, esta vez dirigido a la Comisión de Damas:

titulo2 15.11.1939

Montevideo 9 de diciembre de 1939.

Sra. Presidenta de la Comisión de Damas, Doña Enriqueta Compte y Riquet.

Distinguida Sra.: Cumplo con orgullo la misión que mis compañeros me han encomendado con referencia a la magnífica exposición de los trabajos realizados por la mujer oriental, tan espléndidamente dirigida por la Comisión que Ud. preside.

Los repatriados uruguayos, no estamos aclimatados todavía, a la expresión de aquellos sentimientos que experimentamos, es algo que sobrepasa los límites de ambiente a que nos acostumbró la guerra y el campo de concentración. No podemos dar una forma clara y evidente de la sensación que nos causa contemplar el fruto de los inmensos sacrificios que han sabido realizar las mujeres residentes en nuestro país. Hemos contemplado con viva emoción  el tejido de los jerseys, con los que aquellos niños que conocimos en España, podrán abrigarse en las horribles jornadas de invierno en los campos de Francia. Hemos apreciado el delicado trabajo de costura puesto de relieve en estos equipos que hoy engalanan las paredes de nuestra Casa de España. Y aunque el combate nos ha curtido contra todas las emociones, no podemos disimular unas lágrimas de alegría, al pensar en el cariño con que los pequeños españoles acogerán estos donativos. Yo estoy viendo ya, el abrazo que esos pequeñuelos darán a estas ropitas que les mitigarán sus sufrimientos, y vislumbro el regocijo de esos infantes al ver sus pies calzados por estos zapatitos con que Uds. les prodigan el cariño.

Ellos, aunque pequeños de edad, tienen el corazón muy grande. Sus cortos años son ampliados por la tragedia que han vivido y comprenden lo que significa el calor de la solidaridad. Jamás se borrará de sus mente el momento de deshacer un paquetito donde contiene el amor de una madre que no conocen personalmente pero que saben les quiere. Y el niño es el único que compensa, siempre, el cariño que se le dispensa con el amor más sincero.

Vosotras, uruguayas, habéis sabido llenar aquel vacío que reina en el alma infantil española y os habéis hecho acreedoras de su amor. ¡Conservadlo! que es ésta, la mejor recompensa de un sacrificio. De estos ex-combatientes, ex-refugiados y seguros futuros soldados para la liberación de la patria de esos infantes aceptad, nuestra sincera felicitación.

Pastor.

Ya totalmente establecido en Montevideo, a principios de 1940 Francisco consiguió reunir el dinero suficiente para que su madre y su padre pudieran reunirse allí con él. En ese momento ambos estaban enfermos; el viaje a Montevideo lo aprovecharían para que su padre pudiera recibier atención con mayores garantías. Además, Francisco tenía planes de trabajo para toda la familia:

Ansío verte a mi lado, no para descansar sino para trabajar mucho. Hemos de hacer muchas cosas de aquello que aprendí por mi turné por Europa, ponerlo en práctica, acá. Mis estudios serán perfeccionados con la práctica y acá podremos establecernos, y aunque no queremos obtener mucha plata, sí que me siento impulsado a poner mis conocimientos en manos de los pobres y remediar muchas enfermedades que llenan de dolor y pena los hogares humildes. No pienso crecer y ganar fama, lo que sí quiero es dedicarme a mitigar las enfermedades de muchos humildes y vosotros tendréis que hacer de enfermeros en la Clínica que pienso establecer. No creas que será una clínica muy lujosa. Será una cosa muy sencilla, pero que recogerá a los doctores más especialistas y embriagados de los más perfectos sentimientos humanitarios: con que ya lo sabéis, preparaos que aquí os espera una gran labor a realizar. Tito que aproveche en el francés, pues acá tendremos necesidad de sus conocimientos para muchas cosas. Yo estudio el inglés y tal vez vosotros también bien será conveniente que os practiquéis en algún idioma, pues cuando tengamos el negocio establecido en Montevideo, seguramente será necesario instalar otra clínica en algún otro lado del continente americano.

En 1941, Francisco escribió nuevamente a sus padres insistiendo en su esfuerzo para que éstos salieran de Francia rumbo a Montevideo. En la carta, les comunicó su ansiedad y sus largas esperas en el puerto cada vez que llegaba un barco de Europa a Montevideo. También les dio la noticia de su inminente boda:

Desde hace varios meses encontré en Montevideo, mejor dicho, desde que llegué, tuve conocimiento con una basquita, sobrina del presidente de la casa donde trabajo, la que me llamó la atención. Pero creí que ni mi situación era buena, ni tampoco podría dar un paso de encariñamiento hacia ella debido a la gran diferencia de situación económica en que nos encontrábamos. Tuve la fuerza de voluntad de resistirme y aguantar -con enrome esfuerzo- la atracción que hacia ella sentía. Esto lo estuve resistiendo más de un año, convencido que el único que sufría era yo. Luego fui interiorizandome más del asunto y comprobé que no era yo el que sufría sino ella. […] Victoria (este es el nombre de ella) me dijo con sinceridad que ella estaba dispuesta a  ayudarme, que ella me quería y se enorgullecía de haber puesto cariño en un hombre que no dejaba de querer a su familia, porque sabía que queriéndoos a vosotros, sabría quererla a ella. He tenido la suerte de mejorar en el trabajo y hemos concretado nuestros planes.

foto Francisco y Victoria

Foto de Francisco y Victoria Sasigain (Archivo Familiar)

En esta misma carta hizo también refrencia a Alberto Cabot, por lo que podemos suponer que la amistad perduró más allá de la experiencia en España y Francia:

Cabot me pregunta muy a menudo por vosotros. Él también ha pasado las suyas: se le murió el padre en ese y en fin, el cautiverio de la vida.

Finalmente y tras la muerte de su hermano Alberto, Francisco consiguió traer a su madre a Montevideo*; el padre trataría de hacerlo unos meses después, cumpliendo así su gran deseo de volver a Uruguay. Aún así, la experiencia no resultó positiva. La madre de Francisco no se adaptó a la nueva situación (si bien era la segunda vez que estaba en la ciudad) y en todo momento manifestó sus ganas de volver a Barcelona. Nueve meses después de llegar, regresó a Barcelona. Su padre nunca llegó a Montevideo.

En una carta fechada el 16 de marzo de 1985, Francisco se comunica con Angelina, una amiga de la infancia, de los tiempos de Arenys de Mar:

Párrafo aparte son las lágrimas que se me han escapado al leer la letra de L’EMIGRANT**. Yo tengo el alma de emigrante, porque si bien nací en el Uruguay y jamás quise renunciar al país que me vio nacer, en cambio me hice hombre en Catalunya, comprendí a los catalanes, me consustancié con sus problemas y su forma de vida a tal punto que siento nostalgia por los amigos de la infancia y de la juventud, así como por el idioma, las costumbres, el aire, la tierra y el mar. Vuestras montañas, vuestras costas, vuestro y “mi” Montserrat y dejo para el final a MI FAMILIA, la única que tengo. Y en el otro extremos de los Pirineos está el otro núcleo familiar de Victoria. Por todo esto es que tengo el alma de emigrante

Meses después, en otra carta con fecha del 21 de setiembre de 1985, Francisco realizó algunos comentarios que pueden sugerir su posición política a sus 69 años de edad. A pesar de mostrarse crítico con el gobierno colorado de Sanguinetti (reciente ganador de los comicios de 1984, los primeros tras la dictadura cívico-militar), tal y como informan sus actuales familiares, estaba afiliado al Partido Colorado. Así, sus críticas irán dirigidas hacia actores políticos del Frente Amplio, como el Secretario General del PCU Rodney Arismendi o los recientemente diputados Francisco Rodríguez Camusso y Germán Araújo. Tal y como escribe Francisco Pastor:

En ciertos momentos critico al Batllismo, pero ¡¡Señor!! aguantamos las cabronadas de los milicos durante doce años y cuando la comida no alcanzaba apretábamos el cinturón, DURANTE UNA DOCENA DE AÑOS, y ahora, por un quitame esas pajas, Huelga, Paro General, etc. […] creo que el gobierno está bien orientado en el sentido de que hay que producir mucho más y mejor calidad de productos para poder entrar en el máximo de exportaciones que son las que nos darán divisas y más trabajo, lo que redundará en bienestar. Si llegamos a esa etapa: Adios agitadores.

Franscisco y Victoria no tuvieron hijos, pero sí un ahijado (Luís F. Domínguez Vázquez), tal y como el mismo Francisco le llamaba. Fallecida su esposa Victoria, Francisco contrajo matrimonio con Norma. Su última vivienda conocida se situó en un edificio de apartamentos situado en la calle Maciel 1244, entre Reconquista y Rambla Francia (Ciudad Vieja, Montevideo).

 

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Bibliografía

España Democrática, 13 de diciembre de 1939. Pág. 4

España Democrática, 22 de noviembre de 1939. Pág. 2

Cartas del archivo familiar.

 


* Se desconoce con exactitud la fecha, pero se presupone que fue durante la década de los 50.

** L’emigrant, obra catalana de carácter patriótico escrita por Jacint Verdaguer y musicada por Amadeu Vives. Su estreno data de 1894.