Tzareff, Ángel

Montevideo (Uruguay) 1919 – ?

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Hijo de los búlgaros Ivan Tzareff y Lluva Raicheff, nació el 5 de julio de 1919 en Montevideo. En 1926, a los 7 años de edad, Ángel y su familia emigraron a Argentina, estableciendo su residencia en la ciudad de Quilmes, al sudeste de Buenos Aires. Allí, Tzareff empezó a estudiar astronomía, aunque no lo llegó finalizar. Tuvo varios trabajos: empleado en una empresa de zapatos, peón de la construcción, mosaísta, obrero armador… El último de ellos, antes de ir a España, fue en una empresa de construcción de unos 500 trabajadores.

Entre 1933 y 1934, formó parte de la Federación Unificada de Vendedores de Diarios, siendo representante sindical en el periódico “La Razón”. La FUVD formaba parte del Partido Comunista argentino, por entonces ilegal. Durante esos mismos años fue también miembro de Socorro Rojo en Argentina. En 1934 se adhirió al Partido Comunista argentino, donde desempeñó funciones organizativas y de prensa. En su incursión por el comunismo le acompañó la lectura del periódico “Orientación”, así como textos de Stalin, Lenin, Marx y Engels. En 1934 participó del Club de Búlgaros y Macedonios (grupo que también formaba parte del PC argentino). Entre 1936 y 1937, se adhirió al Sindicato de la Construcción (perteneciente a la CGT argentina, miembro a su vez de la Confederación Sindical Internacional). Allí, hizo funciones de vocal y agitador en las obras. También en esos años, fue miembro de la Liga Antifascista Antiguerra Búlgara de Quilmes.

Tras el golpe de estado de José Félix Uriburu, el gobierno argentino formó varios grupos terroristas (Legión Cívica Argentina, Liga Patriótica Argentina, Liga Republicana -fundada por Roberto Laferrere y Daniel Videla Dorna- o Legión de Mayo -fundada por el diputado Alberto Viñas-) todos de tendencia nacionalista, fascista y anticomunista. Como apunta Estela P. Scipioni (2000:24),

Uno de los objetivos que el presidente provisional persiguió con mayor tenacidad fue el desmantelamiento de las organizaciones obreras, procediendo a encarcelar a decenas de dirigentes sindicales. Estableció, además, la ley marcial, que habría de servirle para perseguir con mayor eficacia a la oposición comunista o la que pudiera ser tildada de tal, y volvió a poner en vigor la pena de muerte que había sido abolida por el Congreso en 1921.

En este contexto, Tzareff fue detenido 2 veces. La primera, el 1 de mayo de 1934 y la segunda, el 31 de diciembre del mismo año. A su paso por los tribunales el 10 de enero de 1935, el juez Oliver le acusa de participar y organizar actividades comunistas, con el agravante de ser menor de edad. La condena fue de 5 años y medio de cárcel (hasta los 22 años). Permaneció dos veces preso en la Sección Especial Contra el Comunismo -institución creada Uriburu y famosa como cárcel política, centro de torturas y asesinatos- (en palabras de Mario Bravo, “un pequeño campo de concentración”) y en el Centro de Reclusión de Menores.

El 16 de mayo de 1936 Tzareff se fugó de la cárcel, y poco tiempo tuvo que pasar hasta que consiguió un pasaporte falso gracias a gestiones de un compañero del Partido y la ayuda de la Liga Antifascista Antiguerrera Búlgara. El 7 de noviembre de 1937, con tan solo 18 años y soltero, llegó a España dispuesto a ponerse al servicio del PC y las Brigadas Internacionales. Sus padres ya habían fallecido y el resto de familiares vivían en Argentina.

Tzareff se integró en un primer momento como comisario en el Batallón de Reserva de la XV Brigada, en Tarazona de la Mancha (Albacete). Durante su estancia en Casas-Ibáñez (Albacete), se integro también en Socorro Rojo. Posteriormente pasó a formar parte de las filas de la 59º Batallón (también llamado “Volontario 24”), 2ª Compañía, de la misma Brigada XV, en su mayoría formada por españoles. Figuró como soldado y delegado político, participando en dos combate: el primero fue en primavera, en Calaceite (Matarraña, Teruel), y el segundo, en abril de 1938 (un mes antes fue ascendido a sargento) en Gandesa (Tarragona). En ninguna de esas batallas Tzareff resultó herido.

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Pero a pesar de los méritos y de la buena consideración hasta el momento recibida (buenos conocimientos políticos, buen organizador…), el 8 de diciembre de 1938 se le separó del Partido y se le retiró el carnet acusado de mala actitud.

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El nombre de Ángel Tzareff aparece de nuevo en 1939, en el listado de latinoamericanos del Centro de Desmovilización de las Brigadas Internacionales de Ripoll (Barcelona).

Centro de desmovilizaciónEl 27 de julio de 1939, se publicó en España Democrática una carta escrita por Ángel Tzareff. Él fue otro de los muchos uruguayos que pasó por los campos de concentración franceses. En ella da cuenta de la vida por la que pasan los miles de refugiados:

250 mil refugiados, niños, mujeres, ancianos, hombres de todas las clases sociales, todos los que han podido escapar de la bestia fascista, se encuentran en los campos de concentración de Francia, sufriendo el rigor de un trato bárbaro por parte de las autoridades policiales, entre tres hileras de alambrado, como si fueran bandidos o asesinos, por el único delito de defender el derecho a la vida, la integridad e independencia nacional de su patria, España. Viviendo en barracas con capacidad para 62 personas, mal comidos, casi desnudos y descalzos, durmiendo en el suelo, con un poco de paja que nunca es renovada, en condiciones de higiene bastante deplorables, que causa cientos de casos de sarna y otras clases de enfermedades similares, llenos de piojos y otros parásitos, coaccionados moralmente con propaganda para ingresar en la Legión Extranjera, imposibilitados de leer prensa que realmente refleje su situación, por la prohibición de vender periódicos dentro del campo que no sean del agrado de las autoridades; utilización de obreros especializados, pagándoles la tercera parte del jornal normal de un obrero francés; viviendo en constante amenaza de ser devueltos a España donde les espera la monstruosa ley de responsabilidades políticas y detrás el pelotón de fusilamiento.

AL FASCISMO SE LE COMBATE

Así están, así viven y sufren 250 mil españoles que durante 32 meses estuvieron desangrando las fuerzas fascistas del mundo, tratando de aplastarlas para librar a la humanidad de uno de sus más serios enemigos, el fascismo. Pero, pese a esta dolorosa adversidad, todos mantienen, idénticamente que en España, la misma moral combativa, pues saben que la lucha no ha terminado, pese a la traición ignominiosa de Casado, Besteiro, Miaja y Cía., que, olvidando su españolidad, entregaron atado al pueblo español, cuando las posibilidades de resistencia existían. Que sorda, ilegal, pero constantemente, la resistencia republicana sigue, porque está profundamente arraigada entre todos los españoles, porque tiene su inspiración en los más altos conceptos  de Democracia y Progreso para todos los pueblos de España, y porque saben que no están solos, que con el pueblo español, con todos los Refugiados, están todos los pueblos del mundo que en esta hora de grandes responsabilidades sabrán corresponder por los sacrificios realizados en 32 meses de lucha, en que innumerables páginas de gloria se escribieron en ese lapso de tiempo. Epopeya magnífica que en la historia de la lucha por la Democracia quedará eternamente grabada, como ejemplo de heroísmo sin par y de que el fascismo se le puede derrotar, pues tuvieron que intervenir todas las fuerzas obscuras del fascismo y de la reacción del mundo, que con la pasividad criminal de las pseudo democracias pudieron derrotar transitoriamente al pueblo español casi solo e indefenso. Enseñanzas magníficas sacamos de esta lucha: De que al fascismo no se le discute, se le combate, se le aplasta como a un bicho ponzoñoso, y para ello es imprescindible la unión sólida, inquebrantable, de todos, absolutamente todos los hombres, partidos u organizaciones, cuyos sentimientos estén inspirados en el bienestar y el progreso de todo el pueblo.

REFUGIADOS URUGUAYOS CONFÍAN EN NOSOTROS

En los campos de Concentración se encuentran también hombres de todas las nacionalidades, entre ellos 27 uruguayos, que esperan día a día a reintegrarse a su querida patria, de la cual salieron con el mejor deseo de servirla y defenderla, pues con la madre patria España defendíamos también la libertad, la independencia y la autodeterminación de todos los pueblos del mundo. 27 compatriotas están esperando, pasando toda clase de calamidades, que nuestras autoridades gubernamentales decidan costear su repatriación. 27 compatriotas, en su casi totalidad jóvenes, que son una esperanza para el porvenir democrático de nuestra patria, están seguros de que todo el pueblo uruguayo sabrá comprenderlos, defenderlos y sacarlos de esa sepultura que supone el campo de concentración.

Todos, absolutamente todos los habitantes de nuestra patria por la repatriación de nuestros queridos compatriotas.

Por una intensa ayuda a los refugiados españoles que todo lo han perdido, y que, con nuestra ayuda, les demos las posibilidades de rehacer sus deshechos hogares; así mañana a nuestro lado estarán nuevamente en la lucha por el progreso, la felicidad y la democracia en el mundo.

Angel Tzareff

Tzareff consigue salir de los campos franceses y volver a Argentina, el país donde pasó la mayor parte de su vida. Allí, se instaló en la calle Belgrano núm. 148 de Buenos Aires. Allí contrajo matrimonio y junto a otros socios, organizó en 1952 la empresa “Comarcal – Compañía Argentina Calera”. Esta empresa estuvo dedicada a la explotación (elaboración y venta de productos y afines) de la cantera de cal Agua de Moreno, situada en la Pedanía Ciénaga del Coro, en el departamento de Minas, provincia de Córdoba. Tzareff figuró como gerente.

Presumiblemente, a finales de los años 50 y con tan solo 40 años, fallece.

firma tzareff

 

 

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Referencias bibliográficas

Bravo, M. (?) “La lucha contra el racismo es el aspecto de una lucha político social-universal”, en: AA.VV. (?) El pueblo contra la invasión nazi. 51-52

Scipioni, E. P. (2000) Torturadores, apropiadores y asesinos. El terrorismo de estado en la obra dramática de Eduardo Pavlovsky. Verlar Reichenberger. Kassel.

Biografía de Militantes. Partido Comunista de España. Agencia Federal de Archivos, Fondo 545. Rusia

España Democrática, 27 de juliode 1939. Año III, número 116. p. 7

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