Torres Pereira, Felipe

30 de marzo de 1914 (Melo, Cerro Largo, Uruguay) – 3 de septiembre de 1938 (Tarragona, España)

 

Felipe Torres Pereira, nació en Melo (Cerro Largo) el 30 de marzo de 1914. Hijo de Modesto Torres y Blanca Pereria, ambos campesinos. Cursó primaria y bachiller, así como estudios de teneduría, dactilografía y electricidad, todos ellos en la Federación Estudiantil de Melo. Allí, formará también parte del equipo amateur de fútbol Club Artigas de Melo, actual Artigas Sporting Club.

En 1932, con tan solo 18 años, le nombraron sargento del Ejército uruguayo, integrando el Regimiento 3º de Infantería. Fue destinado a Montevideo. Durante esos años, Felipe Torres se afilió durante un breve periodo al Partido Colorado Batllista. En 1935 irá destacado en un batallón de Paso de los Toros, “esperando” un alzamiento contra el gobierno de Terra organizado desde Brasil, alzamiento que nunca se dio (Barreriro, 1997). El paso de Felipe por las Fuerzas Armadas fue bastante tranquilo. Le permitió aprender a manejar armas automáticas y a adquirir experiencia en servicios de campaña en maniobras, pero no participó en ninguna acción bélica.

En 1936, Felipe se inició en la lectura de Lenin, Stalin y el marxismo. Le acompañaron los diarios “Justicia”, “La Internacional”, “Clase Operaria” (órgano de prensa del PCB) y “L’Humanité”. El año siguiente, abandonó las filas del Ejército y se afilia al Partido Comunista del Uruguay. Sus padrinos de partido fueron Eugenio Gómez, dirigente del PCU y diputado en el parlamento, y José Facal, miembro del Comité Seccional. En el PCU, Felipe fue un militante común y no tuvo ninguna función directiva. Tampoco se le abrieron causas judiciales de ningún tipo. Ya fuera del Ejército, durante unos meses trabajó como empleado de comercio, oficio en el que también se formó durante el periodo militar y que combinó con el de articulista para el diario “El Deber Cívico”, publicado en Cerro Largo por Casiano Monegal.

El 22 de marzo de 1938, Felipe se encontraba ya en Buenos Aires dispuesto a embarcar rumbo a España. Fue el propio PCU quien gestionó y autorizó el viaje. Desde allí, envió la primera de las cartas a su familia.

Buenos Aires (R.A.)

Marzo, 22/938

Sr. Modesto Torres

Querido padre.

Al dirigirme a usted mis anhelos más sinceros hacen ( ) para que sean zanjadas todas las dificultades y que en nuestro hogar vuelva a reinar como antes la tranquilidad y buena armonía entre sus componentes.

El objeto principal de esta es participarle una novedad que no se si le causará sorpresa o satisfacción, y es que mañana parto para Europa como corresponsal de un rotativo cervantino en la Guerra Española. Cuando esta llegue a su poder ya me encontraré en alta mar, lejos de esta tierra tan querida a la que quién sabe si volveré a ver, por lo tanto ruego a mi estimado padre sepa perdonarme mi espíritu aventurero. Hay un refrán que dice que “el que no arriesga no gana” y puedo asegurarle que cuando vuelva tendré el porvenir asegurado. También llevamos la intención de recorrer varios países europeos antes de entrar en España, por ello depende del giro que tome la política en que están empeñadas varias potencias. Lo más rápido que pueda le escribiré y le contaré las fases de la guerra que vea y se las podrá mostrar a Casiano Monegal para que las publique en su diario, será para él una primicia y será el único diario del interior que reciba noticias directamente del frente.

A mamá le escribí pero no le dije que iba de corresponsal de guerra.

Reciba muchos abrazos de su hijo que lo quiere.

Felipe.

La primera de las paradas del largo viaje, fue en Brasil. Allí contactó con Ramón Prieto Bernié, periodista español miembro de Aliança Nacional Libertadora (vinculado al Partido Comunista brasileño) y secretario del Comité Regional de San Pablo. Junto a él, retomó el trayecto hacia España. A principios de abril, Felipe llegó al puerto de Dakar, por entonces colonia francesa y última parada antes de entrar en Europa.

África – Dakar – Abril 7 1938

Querid ( ) ( )

Hoy hemos llegado a Dakar, puerto francés del África y aprovecho que bajamos a tierra para escribirle. He hecho un viaje espléndido, he conocido ciudades preciosas como Santos, Río de Janeiro, Victoria, ciudades como no hay ninguna que se le compare en nuestro Uruguay. Río de Janeiro es una verdadera maravilla, algo increíble, me he quedado extasiado contemplando esa verdadera joya de ( ). El viaje pese a ser bastante lago, me ha resultado bastante lindo, pues me he hecho de una novia a bordo. Es francesa, vive en París, lo que sí que es más vieja que yo, pues tiene 26 años.

Sabrá que el día que cumplí 24 años llegamos a Santos, ciudad brasilera y allí lo festejo. ( ). Cuando llegue a París le mandaré dirección para que me escriba, no sé si a Madrid o a Barcelona. Ya he tenido la noticia de que Baldomir es el futuro presidente de nuestra patria, dígale a papá que ahora sí hemos sacado la grande pues ese señor es fascista ciento por ciento, y si Terra no servía, este no sirve ni para pararle los pies a Terra, pues, pese a ser militar a dedo, no tiene la menor noción de lo que es un presidente de la República. Bueno, voy a terminar ya por que ya nos falta poco para seguir el viaje.

Recuerdos y abrazos para todos.

Reciba besos de tu hijo que te quiere.

Felipe.

Firma

En París, les esperaba la madre de Carlos Prestes, militar y futuro dirigente comunista brasileño. Desde allí, asombrado por la monumental ciudad, escribe de nuevo a su madre en Montevideo.

París – Abril 21 1938

Querida mamá.

Hace hoy cinco días que he llegado a París, a este París que me ha dejado atónito. Es algo deslumbrante, increíble que exista en el mundo una ciudad tan hermosa como esta, todo lo que le diga es poco. Montevideo y Buenos Aires son figuritas de ciudad al lado de esta incomparable obra humana. Hay dos ciudades una arriba y otra abajo de la tierra, casi todos los trenes circulan por subterráneos, es tan grande el tránsito por debajo de la tierra que no sé como explicárselo. Tienen paseos que son verdaderas maravillas, el paseo de ( ) que va a terminar en el Arco de Triunfo, donde está el soldado desconocido muerto en la gran guerra, es el paseo ideal del gran ( ) parisiense, a cualquier hora del día es casi imposible caminar por él, pues, una ola humana llena plaza, calles y todo. Conocí el Antiguo Palacio Real, una verdadera reliquia de la historia francesa y que tal vez no halla otra en el mundo. Conocí también la torre Eiffel, el ( ) de ( ), el templo de Notre Dame perteneciente a la Iglesia Católica, todas maravillas casi imposible de describir y que nunca imaginé que las manos del hombre fura capaz de construir cosas tan bellas y hermosas.

Durante el viaje conocí muchas ciudades lindas, Santos, Rio de Janeiro, Victoria, San Pablo, todas brasileras y en Europa a Dakar, puerto y colonia francesa del África, casi toda la costa ( ), después Boulogne, ciudad francesa donde desembarqué para venir por tierra hasta París. La campaña francesa es toda poblada, ( ) no le ( ) es como si todo fuera una ciudad, tiene lugares maravillosos, que en nuestro Uruguay no hay ninguno que se le compare. En fin, querida vieja, estoy deslumbrado de ver tanta belleza ( ) imagino que existieran, cuando vuelva ( ) contarles todo lo que he visto, porque para escribirle ( ) no tengo tiempo, pues aquí el tiempo es oro y hay que aprovecharlo. Mañana creo que partimos para España, pues como sabrá ya, voy de corresponsal de un diario de Montevideo y de otro de Buenos Aires.

Reciban abrazos para el viejo y todos mis hermanos.

Saludos a toda la parentela.

Felipe llegó a España por Portbou, el 23 de abril de 1938. Cinco días después, fue entrevistado en Besalú (Girona), por miembros de la Sección de Extranjeros de la Comisión Central de Cuadros del Partido Comunista de España. Cuando le preguntaron con qué objetivo venía a España, la respuesta de Felipe fue clara: a luchar contra el fascismo. El PCE le destinó a la Brigada 12º, más conocida como Garibaldi, en el 2º Batallón de la 2ª Compañía. Dos días más tarde, se oficializó, también en Besalú, su adhesión al PCE. En mayo o junio de 1938, y ya en pleno frente de combate, pasó a formar parte del 3º Batallón de la 3ª Compañía de la misma brigada. A finales de agosto, se recibe como sargento en la Escuela de Capacitación de Cabos de la XII Brigada “Garibaldi”, y se le otorga el mando del 4º Batallón de la 3ª Compañía.

registro

El 3 de setiembre de 1938, cayó en los combates del vértice de Gaeta, en plena Batalla del Ebro. En esa misma batalla morirá otro amigo suyo, José Facal. Semanas después, el 21 de noviembre, se publicó en España Democrática la noticia de su muerte.

En enero de 1939, Emilio Frugoni, diputado socialista en el parlamento uruguayo, escribió una carta para la madre de Felipe,

Sra. Blanca P. de Torre.

Estimada señora,

Hace días puse en manos del Cónsul español republicano las ( ) de su carta, y se me prometió remitirla en el primer despacho para tener noticia cierta de la suerte de su hijo, que deseo sea favorable. Aún no se me ha contestado nada, pues el cónsul quedó en hacerme llegar los informes, que le transmitiré enseguida de recibirlos. Comprendo su dolorosa incertidumbre y me siento profundamente solidarizado con su pena. Sosténgala en su dolor de madre, el pensamiento de que su hijo es un héroe de cuyo sacrificio nos ( ) y enorgullecemos todos los uruguayos amantes de la libertad. El nombre de Felipe Torres Pereira se halla grabado en el corazón de cuantos seguimos con ansiedad el drama de España y admiramos a los hombres que allá derraman su sangre por una causa gloriosa.

Le deseo fortaleza de ánimo, y ruégole acepte las expresiones de mi más ( ) solidaridad espiritual.

Emilio Frugoni

En febrero de 1940, su compañero Ramón Prieto Bernié, por entonces exiliado en Argentina, escribió también una emotiva carta a la madre de Felipe, dando el pésame, explicando los sucesos que causaron su muerte y recordando la figura de su hijo:

Montevideo – 7.II.40

Querida señora:

Permitame Vd. que la llame así. Y es por que hay un sentimiento de afectuoso respecto al dirigirme a la madre de los que, como Felipe, cayeron, llenos de juventud y de vitalidad, en esa epopeya magnífica del Ebro. Las “brigadas internacionales” a las que su hijo llevó el entusiasmo, la juventud y el aire combativo -las mejores virtudes del tipo representativo de la historia patria- eran, sobre todo, su ansia de dignidad, juventud tostada en un amor infinito al ideal democrático, voluntario de la libertad, donde ella se encontrase amenazada, por que era tan honda la pasión de sus ( ) de lucha, que la mezquindad de las fronteras no podían ser vallas a ( ) ( ). ( ) y ( ) nacionalidades ofrecieron ayuda a la libertad de mi pueblo heroico, minado, traicionado, arrasado a sangre y fuego por los más odiosas caudillos de la reacción. Y, como siempre, los mejores, los más ( ) cayeron en la lucha. Entre ellos está su hijo, nuestro camarada, caído en los combates del vértice de Gaeta, cota 467, el 3 de setiembre del 38.

Por el camarada ( ), a mi paso por esta, supe de su dirección y de la falta de una noticia oficial sobre la muerte de Torres. Recuerdo que diez días después de su muerte, el comisariado de la 12 Brigada Internacional, a la que pertenecíamos, le envió a Vd., juntamente con el comunicado oficial de su muerte, las condolencias y el homenaje del gobierno de la República, adjuntando el carnet militar de su hijo y otros documentos encontrados sobre él. Supongo que esa carta no llegó a Vd. y de ello no hay que extrañarse. Los hombres como su hijo, así como eran los más queridos del pueblo, eran también, y es ese otro tributo de dignidad, los más odiados de la reacción.

Me tocó actuar cerca de él como comisario del 4º Batallón al que él pertenecía. Nuestra amistad fue corta, pero llena de su fraternidad que la lucha desenvolvía en todo superlativo. Era un magnífico combatiente de una fuerza ( ), un verdadero gaucho, ( ) y audaz, que ( ) en el Ebro la continuidad heroica de los ( ). Ascendido a sargento por un valor en el paso del río el 25 de julio, fue enviado a la Escuela Popular de Guerra a realizar el curso de oficial, de donde volvió a fines de agosto. Esperando el tiempo reglamentario para su confirmación como oficial -tres meses de frente activo-, recibió el mando de una sección en la 3ª Compañía del 4º Batallón de la 12º Brigada. Y en ese puesto, en la tarde del 3 de setiembre, cayó cuando al frente de sus hombres atacaba las posiciones enemigas.

Comprendo, querida señora, que es ( ) con los detalles, un dolor de madre. Pero vaya una cosa en la que estamos de acuerdo todos cuantos conocimos a Torres: y es que sí él tenía que elegir una forma de muerte hubiera apostado por la que encontró. De cara al enemigo, virilmente empeñado en el ataque, ( ) detrás de si como el más soberbio de los impulsos, el cariño y la afección de todos los hombres libres del mundo. No sufrió nada, ni conoció la agonía. Al marchar al ataque, una bala le perforó el corazón, que era un magnífico corazón de hombre libre y ( ). Allí fue enterrado, junto con otros camaradas caídos con él, entre el respeto y la emoción de los que sobrevivirían.

Su muerte no ha sido inútil, querida señora. Fuegos infinitamente superiores, la traición y la cobardía de los que tenían por misión defender la democracia, permitieron y propiciaron nuestro aplastamiento. Pero el ideal de libertad por el que murió su hijo es un patrimonio universal. Alguien dijo de los internacionales como Felipe que son “hombres árboles”, cargados de semillas de libertad. La imagen es justa, sobre todo cuando se refiere a nuestros muertos. Es una siembre generosa y enorme lanzada sobre tierras de España que, sin duda, fructificará. Y cuando surja un nuevo mundo de auto-determinación y de dignidad humana, en que la fraternidad será lo normal y la palabra “camarada” su mejor expresión, ello será también la obra de su hijo, “hombre árbol”, que trasplantó a las colinas del Ebro la virilidad de los hombres de Artigas y dio su vida por un mundo mejor, más justo y más digno. Y si la esplendidez de una cosecha se puede medir por la dignidad de la siembra, la recogida de los dolores de España será de una esplendidez insospechada.

Permítame, Vd, señora, que la abrace afectuosamente. Como le hubiera abrazado él si hubiera tocado retornar. Con el cariñoso respeto por la madre de uno de esos a quien Negrín llamó “los semidioses del Ebro” y a quien el pueblo español y los hombres libres, llaman sus muertos queridos y que son, para nosotros, un motivo más para persistir en la lucha. Ser dignos de ellos es nuestra consigna. Con el más afectuoso saludo.

P. Prieto Bernié.

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Referencias bibliográficas

Barreiro, J. (1997) Entrevista con Washinton Torres Pereira, hermano de Felipe Torres. Extractos publicados en “Uruguayos en la Guerra Civil española”, blog Dudas Razonables [jorgebarreiro.wordpress.com/2010/11/25/uruguayos-en-la-guerra-civil-espanola]

Biografía de Militantes. Partido Comunista de España. Agencia Federal de Archivos, Rusia.

Las cartas son cedidas por la familia Torres.

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